Para Karem Schramm
La presencia de ella se nota a leguas, como un esquimal en Palermo. Como un dromedario en el Paseo Ahumada, como un guerrero swahili en la estación del Metro Capitolio. Como un desfile de peces bajo la Torre Eiffel. Parece salida de un cuadro impresionista.
Fumadora impenitente con pitillera de plata en la cartera, conversadora, narradora incansable de mil anécdotas curiosas y una memoria proverbial, sobre todo para los jingles y las series de tv en blanco y negro de la infancia lejana, como esa de terror en que aparecían Cassandra Collins, y su hermano Barnabás, ambos personajes de Sombras Tenebrosas.
El otro día me dijo que se iba a la dimensión desconocida y yo espero que vuelva pronto, que no se quede mucho rato por esos lares, que me cuente después cómo era el lugar en cuestión. Capaz que me entusiasme, que nos entusiasme a todas y vayamos para allá un rato a hacerle compañía.
Los que la rodeamos y la amamos nos la bancamos con todo y sus novios y amantes, que son como personajes sacados de una novela de José Donoso, sus gatos, sus perros, las faldas de flores turquesa que combinan con sus ojos, los bucles rubios y los sombreros que cubren su piel blanquísima. Sombreros que la protegen del sol pero no de las habladurías. Porque la gente siempre busca de qué hablar y claro, ella es tan particular, tan distinta y no le importa.
Diríase que trabaja concienzudamente esa extravagancia suya para su público y me consta que la cultiva desde la más tierna edad, cuando se paseaba con un echarpe blanco larguísimo por los pasillos del liceo durante los fríos inviernos y las demás niñas la abucheaban o reían a sus espaldas.
Lástima que no nació en Londres, en París o en Manhattan. Venir a nacer aquí, en el fin del mundo, donde aún sobreviven las alpacas.
Bueno, esa es otra de sus extravagancias.
Reflexiones acerca de América Latina, ensayos políticos, literarios, noticias y algo de mi narrativa.
jueves, 11 de diciembre de 2008
Las fotos de Alexi

Alexi Gaete es de Concepción. Artista audiovisual. Anduvo navegando en el mismo barco que yo, hace unos años. Fue DJ en Valparaíso y nos gustaba preparar pizzas y beber Misiones de Rengo, de preferencia Carmènere. Ahora vive en Santiago y a él pertenecen las fotografías blanco y negro que dan cuenta de la rara belleza porteña y que subí a este blog.
El blog de la princesa Mononoke

La Princesa Mononoke subió a su blog la fotografía en que camina por la Calle del Arzobispo. Es como el Callejón Diagon – escribe - el de la película de Harry Potter, aunque con seres no tan pintorescos deambulando, pero sí más oscuros, más trágicos, peor vestidos. En todo caso es un callejón bastante peligroso y sórdido. Piensa, mientras escribe y recuerda. Salía entonces de una tokata y olían a cerveza rancia y a orines las escalinatas, el pavimento; toda la calle tenía el hedor del piso de un bar. Es que la ciudad aquella era un bar con marineros holandeses, chinos o polacos en juerga sempiterna, y la Princesa Mononoke parece eso entre la multitud, una princesa, aunque su estatura sea mínima y su rostro luzca pálido, con esas enormes ojeras que dan cuenta de su afición por la noche. Lleva una larga bufanda como un cisne enrollado al cuello y fuma todo el tiempo.
“Ya había amanecido – escribe - y cuando llegaba a mi casa pude ver el mar con estelas anaranjadas y doradas y de pronto emergiendo un submarino que no era amarillo sino gris, era de la Armada del Nuevo Extremo. Me quedé un rato largo mirándolo, porque submarinos no se ven a cada rato. Pero se hacía tarde, no tuve más remedio que entrar a casa y vestirme muy rápido porque ya eran casi las 7 de la mañana y tenía clases de Filología griega, creo. No me crees? Lo de la clase era verdad. El submarino también era real aunque no tanto como ese mar anaranjado y tranquilo. Quizás los borrachos holandeses sí los imaginé, porque eran una legión.”
Love in Hi-Fi
Love me in Hi –Fi repite ella, pero no está pidiéndole amor eterno ni nada a nadie. Es a Nicola Conte a quien tararea y lleva en sus orejas desde hace rato. Luego se acuerda, extrae el móvil de su diminuta cartera de cuero verde y marca un número antes de cruzar la calle.
Me buscaría a otro, otro menos torpe, o menos inteligente, o menos poser, piensa. Pero quién los entiende. Todos están ensimismados, demasiado preocupados por ser vistos, mirados, escuchados, leídos, admirados, que no les importa si hacen el ridículo o si hacen daño. Probablemente les interese más lo primero que lo segundo. Así que mejor continúa tarareando. Apaga el móvil y prosigue su camino.
Love me in Hi-Fi escucha él antes de quedarse dormido sobre el ordenador y ya son las 4 de la mañana. Ha fumado demasiado y oye a su madre que reclama que hasta cuando, que tanto olor impregna las cortinas, lo de ser fumadora pasiva y todo eso que él ya conoce de memoria.
Me buscaría a otro, otro menos torpe, o menos inteligente, o menos poser, piensa. Pero quién los entiende. Todos están ensimismados, demasiado preocupados por ser vistos, mirados, escuchados, leídos, admirados, que no les importa si hacen el ridículo o si hacen daño. Probablemente les interese más lo primero que lo segundo. Así que mejor continúa tarareando. Apaga el móvil y prosigue su camino.
Love me in Hi-Fi escucha él antes de quedarse dormido sobre el ordenador y ya son las 4 de la mañana. Ha fumado demasiado y oye a su madre que reclama que hasta cuando, que tanto olor impregna las cortinas, lo de ser fumadora pasiva y todo eso que él ya conoce de memoria.
lunes, 8 de diciembre de 2008
Los piratas de Valparaíso

Jonny Depp puso nuevamente de moda las historias de piratas y corsarios gracias a su película. Y es que siempre cautivan la imaginación las aventuras que tienen como protagonistas a esos delincuentes del mar, convertidos por la imaginación popular, el cine y las reinas, en verdaderos héroes. Chile no se queda atrás en lo que a piratas se refiere, ya que, siendo un país de extenso litoral y antes de la construcción del canal de Panamá fue paso obligado de todo el tráfico naval que venía desde Europa a partir del siglo XVI.
Sí, Valparaíso también sufrió los estragos de las visitas corsarias. Francis Drake, convertido en Sir por la reina de Inglaterra asoló las costas de mi ciudad allá por el mil quinientos y tanto. Y los tesoros, quizás no tan exuberantes como el de la película en que Depp y Geofrey Rush, alias, capitán Barbosa comparten créditos, también tienen cabida en algún lugar de Valparaíso.
Todo niño o niña porteño más o menos osado dice haber visitado en algún momento de su vida la Cueva del Pirata. Y, como en toda leyenda, el lugar es impreciso. Los investigadores ubican el lugar donde Drake ocultó el tesoro, cerca de Laguna Verde al norte de Valparaíso.
La historia dice más o menos así: “Era la mañana del 5 de Diciembre de 1578 cuando el “Golden Hind” al mando de Sir Francis Drake, entró al Puerto de Valparaíso. Este pirata había sufrido una increíble derrota de parte de los indios, quienes lo habían expulsado de la Isla Mocha diez días antes. En esa ocasión, Drake había recibido un mazazo en la cabeza y un flechazo bajo el ojo derecho.
Durante tres días, el corsario y los suyos, permanecieron en Valparaíso desvalijando una ciudad solitaria cuyos habitantes sólo habían atinado a refugiarse en los cerros o internarse en los campos abandonándolo todo.
Fue entonces, cuando no satisfecho con el botín de sesenta mil duros obtenidos, robó en la Iglesia “La Matriz”: un cáliz de oro, un crucifijo de plata y unas vinajeras fue el resultado de su pillaje y cuando comprobó que los víveres y el botín eran suficientes, zarpó rumbo al norte.
Se cuenta que, Drake, al pasar frente a “Laguna Verde”, un lugar costero próximo al puerto de Valparaíso, decidió ocultar parte de sus tesoros en una cueva natural formada en el muro rocoso de la costa cuya entrada siempre estaba defendida por grandes olas. Esta es la gruta conocida con el nombre de La cueva del pirata y el valioso tesoro que encierra tiene la virtud de cambiar de lugar pues ahora se encuentra en manos de brujos.
El “entierro” pudo ser fácilmente descubierto por cualquiera que hubiese osado buscarlos hasta un año después del deceso del corsario. Pero nadir se aventuró en la empresa...
Se cree que el alma de Drake, y las de sus camaradas de aventuras, no hallarán la paz hasta que el tesoro sea encontrado.
Muchos pescadores y marinos, que frecuentemente navegan frente a la “cueva del pirata”, dicen haber divisado, por las noches, pequeñas luces azules que corren con desesperación a ocultarse el interior de la gruta como indicando el lugar exacto del fabuloso entierro.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Mitos de Valparaíso...La cueva del chivato

El diario El Mercurio de Valparaíso es uno de los más antiguos del continente y desde el año 1899 data el edificio que lo alberga actualmente. Es una hermosa construcción que ha sobrevivido a varios terremotos, como el de 1906, que terminó por derrumbar casi todo lo que quedaba de la época colonial. Por eso todo lo que se ve antiguo en mi ciudad son construcciones de estilo inglés o francés. Sólo permanece en pie una casa que perteneció a Lord Cochrane aunque éste jamás vivió allí, en el Cerro Cordillera en la calle Merlet y que albergó el primer observatorio astronómico del país y del continente durante el siglo XIX y que hoy sirve de Museo. Esa casa o museo marítimo cuenta con una vista privilegiada y yo vivía al otro extremo de esa misma calle, en Castillo con Merlet. En ese cerro y en esas casas de los alrededores, también existen muchas historias, cuentos y leyendas a las que me referiré en otra ocasión.
Pero quería más bien contarles una leyenda de Valparaíso que tiene su epicentro en la calle Esmeralda, donde se encuentra El Mercurio, a algunas cuadras de distancia de Cordillera, a los pies del Cerro Concepción y que es una de las muchas leyendas que existen y es que mi ciudad tiene infinidad de historias a cual más interesante y entretenida. Barcos fantasmas, santos que trae el mar, pactos diabólicos, seres mitológicos, casa embrujadas, cuentos de corsarios, criminales famosos que inspiran a escritores y que se convierten en “animitas” a los que los fieles llevan ofrendas para pedirle favores, etc. En esta ocasión quiero referirme a los misterios de la cueva del chivato. El chivato, en Chile, se refiere al macho cabrío, a una de las muchas transformaciones del Maligno.
Pues bien, en el sitio que hoy ocupa el diario el Mercurio, en la calle Esmeralda, que antes se llamó la calle Del Cabo, en los faldeos del Cerro Concepción hubo un roquerío, un promontorio y una cueva. Antiguamente, me estoy refiriendo al siglo XV o XVI, el mar lo ocupaba todo, fue con el correr de los siglos que se le fue ganando espacio al océano. De hecho, gran parte de la ciudad está edificada sobre restos de antiguos naufragios. En aquel entonces, era eso un roquerío donde rompían las olas y allí, había una gran cueva donde, decían, aparecía el Demonio para atraer a las a sirenas que de vez en cuando iban hasta allá para peinar sus largas cabelleras. Pero, para los porteños, ese Demonio, transformado en un Chivo demoníaco atraía a los incautos que por allí atinaban a pasar cuando caía la noche, trasladándose desde el sector El Puerto hasta El Almendral, los embrujaba con sus ojos malignos, y luego los devoraba y por eso ya nunca volvía a saberse de los infortunados. Los porteños comenzaron a llamarla La cueva del chivato desde el siglo XVII..
A finales del siglo XVII ese promontorio y sus alrededores fue vendido a un comerciante vasco Joaquín de Villaurrutia, quien lo dinamitó para comenzar a edificar los edificios que servirían de bodegas para sus transacciones comerciales.
Villaurrutia, logró ser dueño de una fragata con la que deseaba mantener el régimen colonial, pero muy pronto cayó en poder de los patriotas durante gloriosos acontecimientos producidos en 1821. La nave fue destruida durante un violento temporal que la estrelló en los roqueríos que existían frente a la Cueva del Chivato.
Fue hasta el siglo XIX que, según se cuenta, unos marineros ingleses descubrieron que el lugar albergó, en realidad, sucesivas generaciones de ladrones quienes escondían allí sus botines y aprovechaban de asaltar a los viajeros. Ladrones y no el diablo, vivían en el lugar
El año 1833, José Waddington, un comerciante inglés, compró una gran parte del Cerro Concepción, incluyendo los terrenos de la Cueva del Chivato y otros en la Calle del Cabo. Este ordenó nuevas demoliciones del fatídico promontorio haciendo desaparecer definitivamente la legendaria Cueva. El antiguo roquerío desapareció, mas no sus leyendas y su misterio. Ahora hay una placa recordatoria en esa concurrida calle y subiendo unas escaleras, a un costado de El Mercurio, se encuentra un restaurant que lleva ese nombre: La cueva del Chivato. Hasta donde recuerdo la comida no era muy buena. Por esa misma zona, un poco más arriba, vivió mi prima Marcela Latoja quien, ponía en la ventana de su casa, sus bellas marionetas. Más arriba aún, hay iglesias, como las de la foto, que creo es la Iglesia Anglicana o Luterana.
Pero quería más bien contarles una leyenda de Valparaíso que tiene su epicentro en la calle Esmeralda, donde se encuentra El Mercurio, a algunas cuadras de distancia de Cordillera, a los pies del Cerro Concepción y que es una de las muchas leyendas que existen y es que mi ciudad tiene infinidad de historias a cual más interesante y entretenida. Barcos fantasmas, santos que trae el mar, pactos diabólicos, seres mitológicos, casa embrujadas, cuentos de corsarios, criminales famosos que inspiran a escritores y que se convierten en “animitas” a los que los fieles llevan ofrendas para pedirle favores, etc. En esta ocasión quiero referirme a los misterios de la cueva del chivato. El chivato, en Chile, se refiere al macho cabrío, a una de las muchas transformaciones del Maligno.
Pues bien, en el sitio que hoy ocupa el diario el Mercurio, en la calle Esmeralda, que antes se llamó la calle Del Cabo, en los faldeos del Cerro Concepción hubo un roquerío, un promontorio y una cueva. Antiguamente, me estoy refiriendo al siglo XV o XVI, el mar lo ocupaba todo, fue con el correr de los siglos que se le fue ganando espacio al océano. De hecho, gran parte de la ciudad está edificada sobre restos de antiguos naufragios. En aquel entonces, era eso un roquerío donde rompían las olas y allí, había una gran cueva donde, decían, aparecía el Demonio para atraer a las a sirenas que de vez en cuando iban hasta allá para peinar sus largas cabelleras. Pero, para los porteños, ese Demonio, transformado en un Chivo demoníaco atraía a los incautos que por allí atinaban a pasar cuando caía la noche, trasladándose desde el sector El Puerto hasta El Almendral, los embrujaba con sus ojos malignos, y luego los devoraba y por eso ya nunca volvía a saberse de los infortunados. Los porteños comenzaron a llamarla La cueva del chivato desde el siglo XVII..
A finales del siglo XVII ese promontorio y sus alrededores fue vendido a un comerciante vasco Joaquín de Villaurrutia, quien lo dinamitó para comenzar a edificar los edificios que servirían de bodegas para sus transacciones comerciales.
Villaurrutia, logró ser dueño de una fragata con la que deseaba mantener el régimen colonial, pero muy pronto cayó en poder de los patriotas durante gloriosos acontecimientos producidos en 1821. La nave fue destruida durante un violento temporal que la estrelló en los roqueríos que existían frente a la Cueva del Chivato.
Fue hasta el siglo XIX que, según se cuenta, unos marineros ingleses descubrieron que el lugar albergó, en realidad, sucesivas generaciones de ladrones quienes escondían allí sus botines y aprovechaban de asaltar a los viajeros. Ladrones y no el diablo, vivían en el lugar
El año 1833, José Waddington, un comerciante inglés, compró una gran parte del Cerro Concepción, incluyendo los terrenos de la Cueva del Chivato y otros en la Calle del Cabo. Este ordenó nuevas demoliciones del fatídico promontorio haciendo desaparecer definitivamente la legendaria Cueva. El antiguo roquerío desapareció, mas no sus leyendas y su misterio. Ahora hay una placa recordatoria en esa concurrida calle y subiendo unas escaleras, a un costado de El Mercurio, se encuentra un restaurant que lleva ese nombre: La cueva del Chivato. Hasta donde recuerdo la comida no era muy buena. Por esa misma zona, un poco más arriba, vivió mi prima Marcela Latoja quien, ponía en la ventana de su casa, sus bellas marionetas. Más arriba aún, hay iglesias, como las de la foto, que creo es la Iglesia Anglicana o Luterana.
viernes, 5 de diciembre de 2008
Cuando me acuerdo de Valparaíso
Cuando pienso en Valparaíso, pienso que en aquel entonces, como en los tiempos bíblicos previos a la caída, todo era puro placer, delectación total e infinita. Eso creía en aquel tiempo ya lejano, así que ¿para qué detenerse a pensar? ¿Para qué correr el riesgo de olvidarse en el ínter tanto que el alma era una bacanal interminable, un mar Tirreno el vino, un sinsentido metafísico el alma, un paroxismo los sentidos, un travestismo la ciudad antigua y sus colores irrepetibles, un a dónde voy dónde vamos dónde nos llevan cuándo nos vemos o qué me importa?
En aquel entonces, todo aquello no me interesaba, pues tampoco había ningún lugar al cual arribar, ni llegadero, parada de autobús o muelle, sólo el viaje, el bello viaje a reinos perdidos en la memoria.
Después fueron dioses oscuros, tramposos y ambiguos los que vinieron para llevarse mi música y las palabras pronunciadas a otra parte.
Y a pesar de todo, la ciudad era una fiesta interminable con algas, el olor yodado del mar en las narices y el viento agitando las bufandas o a punto de volar desde los funiculares mientras miraba los gatos, el mar iluminado, los edificios como proas de vacías embarcaciones en medio de la noche, la niebla y los mendigos.
Para ser sincera, ninguna entendía nada de nada, salvo las flores de la adormidera en nuestras manos frías. Nada existía, mucho menos las sirenas de los barcos con marineros partiendo sin ellas que agitaban pañuelos o el espectáculo de lo que éramos o pretendíamos ser y en eso se nos pasaba el tiempo y la vida. En eso, contemplando el mar sacudido por la tormenta en invierno, bebiendo chocolate caliente, leyendo a Maqueira, a Lemebel o viendo las películas de Emir Kusturika y Tim Burton, pero con fantasmas menos teatrales, más corpóreos, sin el bello cherokee Johnny Depp que nos acariciara e hiciera el amor, sin gitanos que animaran bodas o funerales, pero igual de enloquecidos todos y todas, tocando el acordeón en el techo, y algunas veces, hasta siendo muy felices. Pero después, ya no.
En aquel entonces, todo aquello no me interesaba, pues tampoco había ningún lugar al cual arribar, ni llegadero, parada de autobús o muelle, sólo el viaje, el bello viaje a reinos perdidos en la memoria.
Después fueron dioses oscuros, tramposos y ambiguos los que vinieron para llevarse mi música y las palabras pronunciadas a otra parte.
Y a pesar de todo, la ciudad era una fiesta interminable con algas, el olor yodado del mar en las narices y el viento agitando las bufandas o a punto de volar desde los funiculares mientras miraba los gatos, el mar iluminado, los edificios como proas de vacías embarcaciones en medio de la noche, la niebla y los mendigos.
Para ser sincera, ninguna entendía nada de nada, salvo las flores de la adormidera en nuestras manos frías. Nada existía, mucho menos las sirenas de los barcos con marineros partiendo sin ellas que agitaban pañuelos o el espectáculo de lo que éramos o pretendíamos ser y en eso se nos pasaba el tiempo y la vida. En eso, contemplando el mar sacudido por la tormenta en invierno, bebiendo chocolate caliente, leyendo a Maqueira, a Lemebel o viendo las películas de Emir Kusturika y Tim Burton, pero con fantasmas menos teatrales, más corpóreos, sin el bello cherokee Johnny Depp que nos acariciara e hiciera el amor, sin gitanos que animaran bodas o funerales, pero igual de enloquecidos todos y todas, tocando el acordeón en el techo, y algunas veces, hasta siendo muy felices. Pero después, ya no.
jueves, 4 de diciembre de 2008
Una lectura de las elecciones venezolanas de noviembre
Me hubiese gustado realizar un análisis acerca de las tan cacareadas elecciones venezolanas del 23 de noviembre último. Me ha faltado tiempo, porque tengo un juicio más o menos claro de lo acontecido. Sin embargo, me parece que lo escrito por James Petras y publicado por www.rebelion.org el 26 de noviembre resulta bastante acertado, porque aporta datos interesantes. Aquí va lo de Petras que se titula
Las victorias socialistas se han debido a un deliberado voto de clase y no simplemente a un reflejo de identificación con el presidente Chávez.
Victoria de los socialistas venezolanos en las decisivas elecciones del 23 de noviembre de 2008
James Petras
Rebelión
Traducido por Manuel Talens
El pro chavista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSPV) ha conquistado el 72% de los cargos de gobernador que estaban en juego en las elecciones del 23 de noviembre y ha obtenido el 58 % del voto popular, contradiciendo así a la mayoría de los encuestadores pro capitalistas y a la casi totalidad de los medios, que habían dado como favorita a la oposición.
Los candidatos del PSUV han derrotado a los gobernadores salientes de la oposición en tres estados (Guárico, Sucre y Aragua) y han perdido dos (Miranda y Táchira). La oposición conserva el poder en un centro turístico (Nueva Esparta) y ha ganado en Tachira, un estado fronterizo con Colombia, Carabobo y el estado petrolífero de Zulia, además de lograr inesperadas victorias en el populoso Miranda y en la alcaldía de Caracas. La victoria socialista tiene un especial significado, porque el porcentaje total de votos alcanzado –el 65 % del censo– representa la mayor participación ciudadana de todas las elecciones no presidenciales anteriores. Las predicciones propagandísticas de los encuestadores, según las cuales un elevado número de votantes favorecería a la oposición, no eran más que ilusiones sin fundamento.
La importancia de la victoria socialista es evidente si se sitúa en un contexto histórico comparativo:
1. Pocos partidos de Europa, América del Norte o del Sur –si es que hay alguno– han conservado un grado tan alto de apoyo popular en elecciones libres y abiertas.
2. El apoyo masivo al PSUV ha tenido lugar en un momento de medidas económicas radicales, incluida la nacionalización de importantes monopolios capitalistas privados del cemento, el acero, las finanzas y otros.
3. Los socialistas han ganado a pesar de la caída del 70% en el precio del petróleo, la fuente principal de ingresos del país (desde 140 a 52 dólares el barril), y si lo han hecho es porque el gobierno ha mantenido la mayoría de las subvenciones de sus programas sociales.
4. El electorado ha sido más selectivo a la hora de votar a los candidatos chavistas –ha recompensado a los que administraron adecuadamente los servicios gubernamentales y ha castigado a los que ignoraron o no respondieron a las exigencias populares. Incluso si el presidente Chávez hizo campaña a favor de todos los candidatos, los votantes no han seguido sus consignas allá donde existía resentimiento contra los chavistas salientes, tal como ha sucedido en Miranda con el gobernador Diosdado Cabello y con el alcalde de la capital del Distrito de Caracas. Las victorias socialistas se han debido a un deliberado voto de clase y no simplemente a un reflejo de identificación con el presidente Chávez.
5. La decisiva victoria del PSUV proporciona las bases necesarias para hacer frente con medidas socialistas al profundo colapso del capitalismo mundial, sin tener que sangrar los fondos del Estado para rescatar de la bancarrota a bancos y empresas capitalistas. La debacle del capitalismo facilitará la socialización de la mayoría de los sectores económicos clave. Gran parte de las compañías venezolanas están enormemente endeudadas con el Estado y con los bancos locales. El gobierno de Chávez puede ahora exigirles que reembolsen sus deudas o entreguen las llaves, lo cual constituiría una transición indolora y eminentemente legal al socialismo.
Los resultados de las elecciones señalan la profunda polarización existente entre la derecha dura y la izquierda socialista. Los gobernadores ex chavistas socialdemócratas de centro han sido prácticamente borrados del mapa político. El derechista vencedor en el estado Miranda, Henrique Capriles Radonsky, intentó quemar la embajada de Cuba durante el fracasado golpe militar de abril del 2002 y el gobernador electo de Zulia, Pablo Pérez, ha sido un candidato elegido a dedo por el ultraderechista gobernador Rosales.
Incluso si los gobernadores estatales y los alcaldes municipales de la oposición pueden servir de plataforma para atacar al gobierno nacional, la crisis económica limitará en gran medida la cantidad de recursos disponibles para mantener los servicios y aumentará su dependencia del gobierno federal. Un ataque frontal contra los gastos estatales y locales del gobierno de Chávez en una guerra partidista podría conducir a la disminución de las subvenciones federales y provocaría el descontento de las bases. La derecha ha avanzado debido a sus promesas de mejorar los servicios nacionales y locales y de terminar con la corrupción y el favoritismo. Si utilizase nuevamente su anterior política de compadreo y un obstruccionismo extremo perdería apoyo popular y con ello limitaría sus esperanzas de transformar estos avances locales en poder nacional. Los recién elegidos gobernadores y alcaldes de la oposición necesitan la cooperación y el apoyo del gobierno federal, sobre todo en el entorno de la profunda crisis que estamos atravesando, so pena de perder apoyo popular y credibilidad.
Conclusión
No cabe esperar que los medios de comunicación reconozcan la victoria socialista. Su esfuerzo por magnificar el significado de ese 40% del voto electoral que se ha decantado por la oposición y su victoria en el 20% de los estados era predecible. Sin duda los socialistas evaluarán críticamente los resultados durante el período pos-electoral y es de esperar que se planteen cómo seleccionar a los futuros candidatos, haciendo hincapié en su actuación en asuntos locales por encima de su lealtad al presidente Chávez y al "socialismo". La tarea más inmediata y urgente a la que se enfrentan el PSUV, el presidente Chávez, los legisladores y los nuevos funcionarios elegidos consiste en poner en marcha un plan estratégico socioeconómico de conjunto para capear el colapso global del capitalismo, empresa difícil de llevar a cabo ante la abrupta caída del precio del petróleo y de los ingresos federales y el inevitable declive del gasto gubernamental. Chávez ha prometido mantener todos los programas sociales, incluso si los precios del petróleo se mantienen en torno a los 50 dólares el barril. Se trata claramente de una posición positiva y defendible si el gobierno reduce los elevados subsidios al sector privado y no se embarca en salvar compañías privadas de la bancarrota. A pesar de que las reservas estatales de 40 mil millones de dólares pueden servir temporalmente para amortiguar el golpe, lo cierto es que el gobierno, con el apoyo de sus mayorías en el ámbito federal y estatal, necesita tomar decisiones difíciles y no simplemente imprimir dinero, lo cual haría que se disparase el déficit, se devaluase la moneda y aumentasen las ya elevadas tasas de inflación anual (el 31% en el mes de noviembre).
La única estrategia razonable consiste en tomar el control del comercio exterior y supervisar directamente a las cúpulas dirigentes de los sectores productivo y distributivo, así como establecer prioridades para preservar el nivel de vida de las masas. Con el fin de contrarrestar la ineptitud burocrática y neutralizar a los funcionarios holgazanes, el poder real y el control deben ser transferidos a los trabajadores organizados y a consejos autónomos de consumidores y de barrio. El pasado reciente revela que el mero hecho de elegir alcaldes o gobernadores socialistas no basta para asegurar la puesta en marcha de políticas progresistas y la gestión de los servicios básicos. Un gobierno representativo liberal (incluso con socialistas elegidos) requiere un mínimo de control y de presión populares para tomar decisiones difíciles y establecer prioridades en medio de una crisis económica prolongada y cada vez mayor.
Título original: Victory for Venezuela’s Socialists in Crucial Elections – November 2008
El sociólogo marxista usamericano James Petras ha publicado más de sesenta libros de economía política y, en el terreno de la ficción, cuatro colecciones de cuentos. Es colaborador permanente de Rebelión.
El escritor y traductor Manuel Talens es miembro de los colectivos de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.
Las victorias socialistas se han debido a un deliberado voto de clase y no simplemente a un reflejo de identificación con el presidente Chávez.
Victoria de los socialistas venezolanos en las decisivas elecciones del 23 de noviembre de 2008
James Petras
Rebelión
Traducido por Manuel Talens
El pro chavista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSPV) ha conquistado el 72% de los cargos de gobernador que estaban en juego en las elecciones del 23 de noviembre y ha obtenido el 58 % del voto popular, contradiciendo así a la mayoría de los encuestadores pro capitalistas y a la casi totalidad de los medios, que habían dado como favorita a la oposición.
Los candidatos del PSUV han derrotado a los gobernadores salientes de la oposición en tres estados (Guárico, Sucre y Aragua) y han perdido dos (Miranda y Táchira). La oposición conserva el poder en un centro turístico (Nueva Esparta) y ha ganado en Tachira, un estado fronterizo con Colombia, Carabobo y el estado petrolífero de Zulia, además de lograr inesperadas victorias en el populoso Miranda y en la alcaldía de Caracas. La victoria socialista tiene un especial significado, porque el porcentaje total de votos alcanzado –el 65 % del censo– representa la mayor participación ciudadana de todas las elecciones no presidenciales anteriores. Las predicciones propagandísticas de los encuestadores, según las cuales un elevado número de votantes favorecería a la oposición, no eran más que ilusiones sin fundamento.
La importancia de la victoria socialista es evidente si se sitúa en un contexto histórico comparativo:
1. Pocos partidos de Europa, América del Norte o del Sur –si es que hay alguno– han conservado un grado tan alto de apoyo popular en elecciones libres y abiertas.
2. El apoyo masivo al PSUV ha tenido lugar en un momento de medidas económicas radicales, incluida la nacionalización de importantes monopolios capitalistas privados del cemento, el acero, las finanzas y otros.
3. Los socialistas han ganado a pesar de la caída del 70% en el precio del petróleo, la fuente principal de ingresos del país (desde 140 a 52 dólares el barril), y si lo han hecho es porque el gobierno ha mantenido la mayoría de las subvenciones de sus programas sociales.
4. El electorado ha sido más selectivo a la hora de votar a los candidatos chavistas –ha recompensado a los que administraron adecuadamente los servicios gubernamentales y ha castigado a los que ignoraron o no respondieron a las exigencias populares. Incluso si el presidente Chávez hizo campaña a favor de todos los candidatos, los votantes no han seguido sus consignas allá donde existía resentimiento contra los chavistas salientes, tal como ha sucedido en Miranda con el gobernador Diosdado Cabello y con el alcalde de la capital del Distrito de Caracas. Las victorias socialistas se han debido a un deliberado voto de clase y no simplemente a un reflejo de identificación con el presidente Chávez.
5. La decisiva victoria del PSUV proporciona las bases necesarias para hacer frente con medidas socialistas al profundo colapso del capitalismo mundial, sin tener que sangrar los fondos del Estado para rescatar de la bancarrota a bancos y empresas capitalistas. La debacle del capitalismo facilitará la socialización de la mayoría de los sectores económicos clave. Gran parte de las compañías venezolanas están enormemente endeudadas con el Estado y con los bancos locales. El gobierno de Chávez puede ahora exigirles que reembolsen sus deudas o entreguen las llaves, lo cual constituiría una transición indolora y eminentemente legal al socialismo.
Los resultados de las elecciones señalan la profunda polarización existente entre la derecha dura y la izquierda socialista. Los gobernadores ex chavistas socialdemócratas de centro han sido prácticamente borrados del mapa político. El derechista vencedor en el estado Miranda, Henrique Capriles Radonsky, intentó quemar la embajada de Cuba durante el fracasado golpe militar de abril del 2002 y el gobernador electo de Zulia, Pablo Pérez, ha sido un candidato elegido a dedo por el ultraderechista gobernador Rosales.
Incluso si los gobernadores estatales y los alcaldes municipales de la oposición pueden servir de plataforma para atacar al gobierno nacional, la crisis económica limitará en gran medida la cantidad de recursos disponibles para mantener los servicios y aumentará su dependencia del gobierno federal. Un ataque frontal contra los gastos estatales y locales del gobierno de Chávez en una guerra partidista podría conducir a la disminución de las subvenciones federales y provocaría el descontento de las bases. La derecha ha avanzado debido a sus promesas de mejorar los servicios nacionales y locales y de terminar con la corrupción y el favoritismo. Si utilizase nuevamente su anterior política de compadreo y un obstruccionismo extremo perdería apoyo popular y con ello limitaría sus esperanzas de transformar estos avances locales en poder nacional. Los recién elegidos gobernadores y alcaldes de la oposición necesitan la cooperación y el apoyo del gobierno federal, sobre todo en el entorno de la profunda crisis que estamos atravesando, so pena de perder apoyo popular y credibilidad.
Conclusión
No cabe esperar que los medios de comunicación reconozcan la victoria socialista. Su esfuerzo por magnificar el significado de ese 40% del voto electoral que se ha decantado por la oposición y su victoria en el 20% de los estados era predecible. Sin duda los socialistas evaluarán críticamente los resultados durante el período pos-electoral y es de esperar que se planteen cómo seleccionar a los futuros candidatos, haciendo hincapié en su actuación en asuntos locales por encima de su lealtad al presidente Chávez y al "socialismo". La tarea más inmediata y urgente a la que se enfrentan el PSUV, el presidente Chávez, los legisladores y los nuevos funcionarios elegidos consiste en poner en marcha un plan estratégico socioeconómico de conjunto para capear el colapso global del capitalismo, empresa difícil de llevar a cabo ante la abrupta caída del precio del petróleo y de los ingresos federales y el inevitable declive del gasto gubernamental. Chávez ha prometido mantener todos los programas sociales, incluso si los precios del petróleo se mantienen en torno a los 50 dólares el barril. Se trata claramente de una posición positiva y defendible si el gobierno reduce los elevados subsidios al sector privado y no se embarca en salvar compañías privadas de la bancarrota. A pesar de que las reservas estatales de 40 mil millones de dólares pueden servir temporalmente para amortiguar el golpe, lo cierto es que el gobierno, con el apoyo de sus mayorías en el ámbito federal y estatal, necesita tomar decisiones difíciles y no simplemente imprimir dinero, lo cual haría que se disparase el déficit, se devaluase la moneda y aumentasen las ya elevadas tasas de inflación anual (el 31% en el mes de noviembre).
La única estrategia razonable consiste en tomar el control del comercio exterior y supervisar directamente a las cúpulas dirigentes de los sectores productivo y distributivo, así como establecer prioridades para preservar el nivel de vida de las masas. Con el fin de contrarrestar la ineptitud burocrática y neutralizar a los funcionarios holgazanes, el poder real y el control deben ser transferidos a los trabajadores organizados y a consejos autónomos de consumidores y de barrio. El pasado reciente revela que el mero hecho de elegir alcaldes o gobernadores socialistas no basta para asegurar la puesta en marcha de políticas progresistas y la gestión de los servicios básicos. Un gobierno representativo liberal (incluso con socialistas elegidos) requiere un mínimo de control y de presión populares para tomar decisiones difíciles y establecer prioridades en medio de una crisis económica prolongada y cada vez mayor.
Título original: Victory for Venezuela’s Socialists in Crucial Elections – November 2008
El sociólogo marxista usamericano James Petras ha publicado más de sesenta libros de economía política y, en el terreno de la ficción, cuatro colecciones de cuentos. Es colaborador permanente de Rebelión.
El escritor y traductor Manuel Talens es miembro de los colectivos de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.
lunes, 24 de noviembre de 2008
La mirada de Katy Horna

Descubrí a Katy Horna hace poco tiempo. Es una fotógrafa de origen húngaro quien, tras recorrer Europa para efectuar diversos estudios, recaló en España, donde vivió el drama de la guerra civil, la que capturó con su cámara fotográfica.
No fotografió, sin embargo, la guerra como tal, eso que es lo “vendible”, sino más bien su mirada femenina, sensible, apasionada, pero no exenta de una sólida postura política, nos ha dejado los rostros de la gente sencilla, de esos héroes y heroínas en sus labores cotidianas, a pesar de esa guerra que se llevó a millones. Son milicianos leyendo o cocinando en una tregua, son mujeres amamantando a sus hijos.
Katy Horna no lucró con las imágenes, llevó a su exilio en México, una lata donde atesoró los negativos, los que, al retornar la democracia donó al gobierno español para que sus imágenes pudiesen, al fin, ser apreciadas por el mundo.
Katy Horna no lucró con las imágenes, llevó a su exilio en México, una lata donde atesoró los negativos, los que, al retornar la democracia donó al gobierno español para que sus imágenes pudiesen, al fin, ser apreciadas por el mundo.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Underwater Love
Tengo la certeza de haber entrado en un santuario, tan desprovisto de todo, sólo con lo elemental y un crucifijo de madera en una pared blanca del que pende un rosario de cuentas azules. En una mesa, otro rosario que me hace imaginar los colores de San Francisco de Asís. Mientras, me siento en el lecho del gigante barbado, desde donde lo observo ir y venir.
Hay una luna, un croar de ranas allá afuera que después desaparecen bajo otras resonancias y otros astros. Buscamos una banda sonora en los archivos, entonces emerge esa voz desgarrada, violenta, casi adolescente que acompañara una parte de mi vida hace muchos años. Pero hoy todo es presente, no hay tiempo para sumergirse en recuerdos tristes o alegres, porque él ahora ocupa el espacio y el tiempo. Él y la música que sale del ordenador.
La realidad escapa a cualquiera de mis fantasías. Mi rostro se sumerge en su barba, mi nariz, mis labios, recorren su rostro, su pelo, su cuello buscando un aroma, un sabor desconocidos. Otro tiempo muy lejano acude a mí, hablándome de bosques, de oscuridades y resplandores que no he visitado aún. Golpeo y él, con un gesto, me invita a entrar. Yo me instalo, me hundo en este espacio umbrío tan distinto y lo exploro lentamente, sin temor, con curiosidad.
Así lo recordaba, mientras emerjo otra vez de ese océano y camino rumbo a la oficina donde leo, traduzco, intento organizar este caos en que quedó convertido el lugar de trabajo, en realidad una prolongación de mi propio caos. Las facturas no cuadran, el teléfono no cesa, son llamadas imperiosas, exigentes, impidiéndome escribir. Miro la chequera, más bien un objeto simbólico en mis manos pero que posee poderes y es capaz de producir más de un sortilegio. Pero necesitamos varios hechizos y más de algún conjuro certificado y comprobado para que la embarcación navegue, me repito y mi voz la guarda una botella mensajera que arrojo al mar. Los puertos desde los cuales él observa distraído se encuentran muy lejanos; es un mar turquesa que no puedo surcar y mis naves no alcanzan a llegar por obra de la prosaica burocracia. Tanto sol en la calle y en el protector de pantalla del ordenador hace que imagine la tibieza de ese Caribe lento, sin congestión vehicular, con rostros del Ché, antes que el del corsario Johnny Depp. El calor que sentimos en realidad es producto del defectuoso aire acondicionado, todos parlotean a mi alrededor, se supone que están trabajando. Si pudiera, si lo tuviera, extraería un látigo como el de mi predecesora Quintrala y verían. ¿Qué verían?
Me hundo nuevamente, yo sí sé lo que veo: en el fondo de ese mar hay unas flores amarillas gigantescas como girasoles de pesado aroma y más allá, un perro flanquea la puerta de metal de ese santuario que, sin embargo, es permanentemente invadido por una corte de duendes, conductores de carrozas, la banshee que habita en el ordenador y hombres tragaespadas. Adentro, espera el gigante, el señor de esos dominios quien ahora me mira desde un árbol, yo subo lentamente a buscarlo y extiendo un brazo para alcanzarlo, como haría para obtener las manzanas más altas. Me trepo a su pecho para sentir los latidos de su enorme corazón. Son como tañidos que hacen caer sin cesar las hojas en ese bosque revisitado en sueños, en esa floresta donde quisiéramos descansar si no repicara tanto el teléfono y en la cual las hojas han formado un lecho blando, tibio que nos cobija. Mis piernas lo aprisionan para no dejarlo escapar hacia la oficina, los papeles y otras soledades que puedan lastimarlo, que puedan lastimarme.
Sin embargo ahora digo “Mi reino por un caballo”, pero no estamos en el Medioevo, aunque a ratos esta ciudad lo parece, así que cambio la frase, porque entre otros, el objeto de mi deseo es un teléfono celular con roaming international y una tarjeta infinita. Carlo Magno será una referencia en los libros de historia, pero los imperios siguen allí, a escasos kilómetros de la isla o más bien omnipresentes, ubicuos, vigilantes y nos impiden algo tan simple como levantar el auricular, escuchar mi voz lacónica, entrecortada desde un extremo y las sagas del gigante que se encuentra al otro lado. Me pregunto por qué no ha escrito todavía un libro como el de Snorri Sturlusson, porque él es como esos hombres pretéritos que entre las batallas se sentaban alrededor del fuego a contar sus hazañas.
Aquí existen otros fuegos ceremoniales, otras hogueras en torno a las cuales charlar y danzar; no nos hemos percatado del paso del tiempo cuando las nubes cubren presurosas el cielo pero aún no ha comenzado a llover. La música nos parece muy lejana, todos los aromas, todos los sabores del bosque acuden a su barba que florece. Esas flores, como sus palabras, son todas para mí y yo las atesoro más que si fueran poemas.
Hay una luna, un croar de ranas allá afuera que después desaparecen bajo otras resonancias y otros astros. Buscamos una banda sonora en los archivos, entonces emerge esa voz desgarrada, violenta, casi adolescente que acompañara una parte de mi vida hace muchos años. Pero hoy todo es presente, no hay tiempo para sumergirse en recuerdos tristes o alegres, porque él ahora ocupa el espacio y el tiempo. Él y la música que sale del ordenador.
La realidad escapa a cualquiera de mis fantasías. Mi rostro se sumerge en su barba, mi nariz, mis labios, recorren su rostro, su pelo, su cuello buscando un aroma, un sabor desconocidos. Otro tiempo muy lejano acude a mí, hablándome de bosques, de oscuridades y resplandores que no he visitado aún. Golpeo y él, con un gesto, me invita a entrar. Yo me instalo, me hundo en este espacio umbrío tan distinto y lo exploro lentamente, sin temor, con curiosidad.
Así lo recordaba, mientras emerjo otra vez de ese océano y camino rumbo a la oficina donde leo, traduzco, intento organizar este caos en que quedó convertido el lugar de trabajo, en realidad una prolongación de mi propio caos. Las facturas no cuadran, el teléfono no cesa, son llamadas imperiosas, exigentes, impidiéndome escribir. Miro la chequera, más bien un objeto simbólico en mis manos pero que posee poderes y es capaz de producir más de un sortilegio. Pero necesitamos varios hechizos y más de algún conjuro certificado y comprobado para que la embarcación navegue, me repito y mi voz la guarda una botella mensajera que arrojo al mar. Los puertos desde los cuales él observa distraído se encuentran muy lejanos; es un mar turquesa que no puedo surcar y mis naves no alcanzan a llegar por obra de la prosaica burocracia. Tanto sol en la calle y en el protector de pantalla del ordenador hace que imagine la tibieza de ese Caribe lento, sin congestión vehicular, con rostros del Ché, antes que el del corsario Johnny Depp. El calor que sentimos en realidad es producto del defectuoso aire acondicionado, todos parlotean a mi alrededor, se supone que están trabajando. Si pudiera, si lo tuviera, extraería un látigo como el de mi predecesora Quintrala y verían. ¿Qué verían?
Me hundo nuevamente, yo sí sé lo que veo: en el fondo de ese mar hay unas flores amarillas gigantescas como girasoles de pesado aroma y más allá, un perro flanquea la puerta de metal de ese santuario que, sin embargo, es permanentemente invadido por una corte de duendes, conductores de carrozas, la banshee que habita en el ordenador y hombres tragaespadas. Adentro, espera el gigante, el señor de esos dominios quien ahora me mira desde un árbol, yo subo lentamente a buscarlo y extiendo un brazo para alcanzarlo, como haría para obtener las manzanas más altas. Me trepo a su pecho para sentir los latidos de su enorme corazón. Son como tañidos que hacen caer sin cesar las hojas en ese bosque revisitado en sueños, en esa floresta donde quisiéramos descansar si no repicara tanto el teléfono y en la cual las hojas han formado un lecho blando, tibio que nos cobija. Mis piernas lo aprisionan para no dejarlo escapar hacia la oficina, los papeles y otras soledades que puedan lastimarlo, que puedan lastimarme.
Sin embargo ahora digo “Mi reino por un caballo”, pero no estamos en el Medioevo, aunque a ratos esta ciudad lo parece, así que cambio la frase, porque entre otros, el objeto de mi deseo es un teléfono celular con roaming international y una tarjeta infinita. Carlo Magno será una referencia en los libros de historia, pero los imperios siguen allí, a escasos kilómetros de la isla o más bien omnipresentes, ubicuos, vigilantes y nos impiden algo tan simple como levantar el auricular, escuchar mi voz lacónica, entrecortada desde un extremo y las sagas del gigante que se encuentra al otro lado. Me pregunto por qué no ha escrito todavía un libro como el de Snorri Sturlusson, porque él es como esos hombres pretéritos que entre las batallas se sentaban alrededor del fuego a contar sus hazañas.
Aquí existen otros fuegos ceremoniales, otras hogueras en torno a las cuales charlar y danzar; no nos hemos percatado del paso del tiempo cuando las nubes cubren presurosas el cielo pero aún no ha comenzado a llover. La música nos parece muy lejana, todos los aromas, todos los sabores del bosque acuden a su barba que florece. Esas flores, como sus palabras, son todas para mí y yo las atesoro más que si fueran poemas.
sábado, 1 de noviembre de 2008
En el reino de lo posible... sin Versace ni Galliano (Un relato)

Desde mi posición de observadora, era bastante sentenciosa cuando de políticos y sus relaciones que iban más allá de la esfera de trabajo, se trataba. A mis ojos, eran todos un montón de sátiros con ropa carísima que no sabían lucir (se dedicaban a la política, no trabajaban como modelos de Hugo Boss o Calvin Klein), casados con sacrificadas y aburridas mujeres que criaban hijos, hacían labores sociales o se dedicaban a sí mismas gran parte del tiempo, aunque algunas realmente gobernaban con mayor eficiencia que sus maridos. Mientras ellos, como parte de sus funciones, asistían de vez en cuando a desfiles de moda donde compraban bellos vestidos que todavía más bellas modelos lucían en pasarela. Y mientras regalaban esas prendas exclusivas a sus mujeres, se acostaban con las modelos. Ni conocía políticos, ni era amiga de la esposa de alguno y mucho menos era maniquí de Versace o John Galliano. Los primeros merecían mi más hondo desprecio, mi piedad las esposas y secreta envidia las últimas, porque poseían piernas interminables, toda la ropa les encajaba a la perfección y no batallaban, como yo, contra la celulitis y el sobrepeso.
No. Yo trabajaba en un periódico de izquierda, un medio donde, lamentablemente, ni el glamour ni el dinero tienen cabida y por lo general, ando enfundada en jeans aún menos glamorosos, los que ni siquiera son Levi´s originales. Entonces, Hécate, (como dicen que decía Homero en La Ilíada) que me ligo o enredo o me enamoro sin saber (o sabiendo) de uno de estos “señores políticos”.
Aclaro que este sujeto en cuestión es bastante sui generis, porque para mí tenía sólo fama de conspirador y dinamitero. En realidad muchos son sus secretos, sus silencios y en cambio despliega todas las sonrisas, su mejor carta de presentación, al igual que sus ojos. También recuerdos gangsteriles, fotos de frente, de perfil y sótanos se mezclan con proclamas, y ese desear trabajar por la libertad y un mundo nuevo, discursos, multitudes, banderas y él, tras bambalinas, dirigiendo. Sólo le falta un mapa donde ensartar pequeños alfileres de colores para ir nominándolo, bautizándolo todo, como si nada hubiese existido antes de su llegada al virreynato que gobierna. ¿Un político lo es porque se dedica a la cosa pública, o se trata en su caso de un conquistador normando que se equivocó de territorio, de época?
El corazón de este highlander de la política a veces está guardado en una fotografía, esa donde sonríe junto a su hermano. Una cruz, no en su espalda, sino en la gaveta del escritorio, también un revólver, quizás mejor argumento en determinadas circunstancias, cuando el discurso y su sonrisa no sean suficientes. ¿Qué es el triunfo y qué la derrota? Piensa él, mientras decide el futuro de otros; pienso, mientras escribo, que aún falta tanto para cerrar la edición de este número y para verlo.
¿Qué me flechó de él? Me pregunto. ¿Fue su signo, la forma de mirarme cuando no sabía todavía que me estaba mirando (pero eso lo dice una canción), eso aventurero y loco, alegre y triste a la vez que descubrí cuando me habló de su separación (la tercera o cuarta, ya ni sé), o más bien son las ojeras que me dicen tanto o más que sus palabras?
¿Qué significa el poder? Escribo, me pregunto, aunque no es algo que me interese, como no sea para teorizar al respecto y llenar páginas si fuese necesario. Pero en él constituye una preocupación. ¿Acaso existe algo que interese más a un hombre? Antes, fueron las espadas; hoy son los proyectos de ley. Mientras, adivino el parpadeo, el suyo, a la vez que susurra en mi oído, al teléfono, que esta noche tampoco vendrá, está tan lejos, a horas de distancia. Nos separan decisiones, las suyas (porque yo nada decido, sólo me dejo llevar, como la marea), decretos, anteproyectos, vidas ajenas, personas (compañeros, camaradas) que no conoceré nunca.
De este lado de la trinchera tengo que transcribir una aburrida entrevista, leer interminables análisis y resolver algunos problemas de insubordinación menor entre el personal. Ambos estamos construyendo, en cierta medida, al menos eso nos hemos dicho, aquello en lo que creemos. Él apostando hasta el alma y su vida. Yo, desde mi atalaya, desde la objetividad a que me obligo o que finjo para no comprometerme y poder escribir en paz.
Aunque debo confesar, que secretamente me he rendido a la brillantez del Máximo Líder. Como si se tratase de una novela de Orwell o Huxley; como si fuese un Profeta con camisa roja arengando a los ejércitos que lo saludan en la plaza; Como una súper star ante cuyo nimbo y luminosidad, las adolescentes desfallecen. Debe ser casi en lo único que creo. Otras cosas me indignan en este mundo, pero esas las dejo para las editoriales y los artículos de fondo. No citaré nombres ni apellidos poco ilustres que hoy profitan de este Reino de lo posible, pero la historia no los absolverá, lo sé. El filo de la espada de Dios caerá sobre ellos, pienso mientras sonrío con satisfacción y en ese espejo en el cual me miro se encuentra mi madre.
Él me ha pedido que omita algunas palabras de mis escritos, que no toque determinados temas, pues tiene muchos enemigos y a veces, yo no alcanzo a comprender la magnitud de este trabajo o del suyo, la responsabilidad que conlleva la escritura o las decisiones que él toma y que arrastran a otros consigo. Ando alegremente diciendo y escribiendo lo que me dicta la conciencia y las ganas, que en mi caso se confunden, como confundo el amor con el trabajo. Me justifico diciéndome que soy previa al pensamiento cartesiano que lo dividió todo y arrojó lo que no era racional al patio trasero, ese que Freud considera el inconsciente, las emociones, las intuiciones. Yo no quiero entender nada de modernidades masculinas, soy premoderna, soy salvaje y hago como que no me interesan los enemigos propios, que no son demasiados en todo caso. Pienso que para tener enemigos se necesita más inteligencia de la que en verdad aparento; mientras que para amarlo, sólo necesito amarlo. Y sin embargo ni mi amor ni mis rituales cuando nos encontramos son suficientes. Y sin embargo me rodeo de hombres y son su mundo, su discurso y su idioma los espacios en los cuales debo desenvolverme y transitar, como una traductora, como una pasajera, como una minoría.
El teléfono no vuelve a repicar, de seguro una reunión de gabinete que se prolonga hasta lo indecible y mucho whisky, que no lo deja venir hasta mí para intentar alejar culpas y temores, para exorcizar fantasmas y angustias. Una audiencia que se extendió más de lo calculado, un viaje inesperado que impide refugiarme en él y olvidar por un rato genocidios, fraudes, pugnas, la locura que gobierna el planeta, o mis propias inseguridades mordiéndome.
A veces nos encontramos y desencontramos en actividades públicas o reuniones de trabajo donde debemos fingir que nada ha ocurrido, que nada sucede entre nosotros; todo el mundo simula y aún así, también ejercitamos la hipocresía. ¿La ética revolucionaria incluye la mentira? Es que la revolución, la felicidad y el bien del colectivo son más importantes que individuales anhelos, que urgencias femeninas. Se supone que debo sonreír en estas circunstancias, como toda una fría profesional, como si hubiese egresado de la Academia Diplomática, como una revolucionaria convencida, mientras una cortina de humo, un mar de personas me impide siquiera dirigirle una palabra o tocar su mano. Nunca fui buena actriz y quisiera llorar. En esta maldita ciudad no se consigue un maldito dealer. Así que mejor opto por salir a comprar zapatos y tintura para el cabello. Mi frivolidad le molesta, pero no tengo más armas con las cuales defenderme.
Del ordenador donde me refugio por las noches, emerge la música que me lleva; yo corro, me arrojo en sus brazos, la muerte no me alcanzará, él me protegerá, dice una voz con un acento parecido al suyo. Pero es que estoy quedándome dormida, él sólo está en mis sueños, como el de la otra noche, donde era un marinero barbado que volvía, con un morral al hombro, desde otros mares y yo era una simple profesora rodeada de adolescentes, esperándolo en una calle cualquiera. Algunos aman el amor de los marineros que besan y se van, yo quiero revelarme y me repito que carezco de vocación de Penélope, pero aquí estoy, frente a la pantalla, bebiendo café, mientras mis dedos recorren el teclado y no su rostro, mirando de reojo el teléfono por si suena, pero creo que no lo hará.
La revolución es como un huracán, dice nuestro Máximo Líder. Todos asentimos, su encendida palabra es ley, nuestros corazones henchidos están con él, con su mensaje a través del cual nos promete guiarnos a una nueva era, donde él será el conductor, el Mesías, y nosotros sus ovejas prestas a la batalla o al matadero. Aunque me resisto al rebaño, yo nací en la estepa y me confundo, porque este Mesías de la posmodernidad habla de un tiempo que nada tiene que ver con la plácida New Age de los delfines que conozco, o la cítara en medio de sonoridades y texturas electrónicas, transportándome a una época imprecisa, o el yoga, los inciensos y el tai chi que alejan las iras del alma y preparan mi cuerpo para recibirlo e invitarlo a volar conmigo.
Este es un huracán en serio, con la amenaza del Cristo viene, que nos aventará muy lejos, nos pone de cabeza y que va a separarnos. Yo no soy Tania la Guerrillera así que mejor opto por escuchar a Muddy Waters, a Stevie Ray Vaugham y B.B King y después salir a buscar un dealer, pero la burocracia en el Reino de lo posible complica hasta eso. ¿Y quién soy yo para criticar este proceso? Así pues, sigo escribiendo porque se viene otra edición y nuestro Máximo Líder entregará mañana los 7 lineamientos donde hablará de la nueva ética. Siete es un número sagrado, dirían las integrantes de mi cofradía, mis queridas hermanas de la Nueva Era y Calenda Maia. Pero eso no es revolucionario, aunque tampoco contrarrevolucionario, así que mejor lo mantengo en secreto, nunca se sabe cuando vendrá una nueva cacería de brujas. Mi escoba, anda un poco estropeada por estos días como para escapar de las distintas hogueras que los Savonarolas están prestos a encender y ya es demasiado tarde para irse a otro tiempo. Todo esto forma parte de las contradicciones dialécticas que vivimos en esta época en que nuestro Máximo Líder llegó para separar la paja del trigo. Pero también pienso que se trata de los desequilibrios entre el ying y el yang, de una suerte de espiral, un caracol donde la felicidad es capaz de contener y guardar la infelicidad. La Suprema Felicidad, ha dicho nuesto Máximo Líder, Magister dixit, larga vida al Mesías, los que van a morir en tu nombre o en nombre de la revolución o de la felicidad te saludan.
Sí, creo que mañana escribiré acerca de eso, siempre y cuando mi horóscopo chino no diga lo contrario y después que tú, highlander de la política, vengas por fin a encontrarte conmigo.
Sup Marcos traductor....Los símbolos de la cultura maya y náhuatl

Puesto que hacemos referencia a pueblos indígenas y a sus culturas, no debemos olvidar la existencia de las distintas lenguas en que éstos se expresan, y el papel que el Sup Marcos ejerce como mediador. Es por ello que para ejemplificar el rol de traductor que éste ejerce, he seleccionado un texto emitido por él en una situación pública y pronunciado el 26 de julio de 1996: corresponde a las “Palabras de la CG del EZLN en el Acto de Inicio del Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y Contra el Neoliberalismo”, durante la celebración del Aguascalientes II en Oventic, San Andrés Sacamchén de los Pobres, Chiapas.
En el discurso del Subcomandante Marcos, se mezclan elementos poéticos con otros extraídos del panfleto; lo primero es perceptible en el uso de figuras literarias como la anáfora, la que por su carácter fónico contribuye a que el contenido del mensaje sea recepcionado con mayor facilidad.
“Así nos dice la estrella que es montaña.
Que un pueblo que es cinco pueblos.
Que un pueblo que es estrella de todos los pueblos.
Que un pueblo que es hombre y es todos los pueblos
Vendrá para ayudar en su lucha a los mundos que se hacen gente.”
Mientras que el panfleto, la consigna política, el referente de la muerte omnipresente en los textos zapatistas, el emblema (“bandera”) con toda una cargada de emotividad y subjetividad y hasta un grado de hiperbolización se encuentran allí donde Marcos lee:
“No acabarán nuestros sueños donde nos vivimos.
No se rendirá nuestra bandera.
Siempre vivirá nuestra muerte.”
Pero una segunda lectura, nos remite al carácter cíclico del tiempo maya, donde los sucesos del pasado, presente y futuro coexisten en una misma dimensión. Luego, esa certeza zapatista, de una muerte, la de ellos, capaz de vivir siempre, trascendiendo a pesar de aquélla, estaría refiriéndose a ese carácter cíclico que ya he mencionado, pues la memoria es capaz de actualizar, de mantener vivos los hechos.
Marcos presenta a los zapatistas, los caracteriza, establece un sistema de oposiciones entre pasado/presente zapatista y entre presente de opresión/futuro de posibilidades. Todo ello, con constantes referencias a la cultura y palabras mayas. Cuando nos enfrentamos con un símbolo, tenemos que hacer frente a la totalidad de los símbolos producidos individualmente, todo lo cual debe incluir el estudio de los antecedentes culturales que rodean a dicha producción simbólica, el espacio donde éste se inserta, del cual surge y se nutre. Pero además, juega un rol importante la memoria colectiva, que hace que nazca en la mente de los hombres y mujeres “el sentido habitual, y por tanto fundamental, de las expresiones”[1]. Una de esas construcciones simbólicas a las cuales acude el zapatismo es la que en boca de Marcos expresa que: “La montaña es la casa del Halach uinic, el hombre verdadero, el alto jefe”
Podemos identificar allí dos imágenes: la del Halach uinic[2] y la montaña: con respecto al primer caso, es decir, al vocablo maya, Marcos añade la traducción o significación del mismo al interior del discurso y con él hace referencia a alguien más que un cacique, puesto que dicho cargo involucraba un poder no sólo administrativo, sino también político y hasta religioso.
Marcos elude emplear el vocablo “cacique” por la connotación negativa que éste posee y para diferenciarlo, opta en cambio, por la expresión en lengua indígena, por los matices de ésta, por la resonancia y evocaciones que puede generar en el lector aún cuando éste ignore la significación del término “Halach uinic.” De acuerdo con el Diccionario Maya-Español de Calepino de Motul, esta locución corresponde a “obispo, oidor, gobernador provincial o comisario”. En el “Libro de las Pruebas” del Chilam Balam[3] se le otorgan otros rasgos:
“Ahora es el día en que Nuestro Padre el Gran Verdadero Hombre (Halach
Vinic) que fue pisoteado, está llegando aquí, a esta tierra de Yucalpetén, y va a
convocar a los Príncipes para que los Príncipes vengan a convocar a sus
pueblos, en nombre de Nuestro Padre, el Gran Verdadero Hombre."
Es decir, esa solemnidad que leemos en este fragmento, es para designar a ese Hombre (con mayúscula) como “Nuestro Padre”, no es sólo un monarca, un alto mandatario, además posee el atributo de ser nuestro padre, el que nos ha creado, nuestro protector, el ser que nos ama como a sus propios hijos. Este cargo o rango, implicaba ser dueño de un gran poder, un hombre con un enorme peso y prestigio espiritual y terrenal entre la gente de su pueblo; el hecho de vivir en la montaña, además, le confiere a este gobernador toda una carga sagrada, por lo que significaba habitar un lugar que lo conectaba con los dioses. Este alto jefe tenía facultades muy amplias al interior de las antiguas comunidades mayas, se cree que dictaba la política exterior e interior del Estado, junto con un consejo compuesto por sacerdotes, jefes principales y consejeros especiales y podía nombrar a los jefes de los pueblos y aldeas. Era el más alto funcionario administrativo y ejecutivo del Estado y, hasta incluso, se ha llegado a considerar que tenía autoridad eclesiástica.”[4] Como puede apreciarse, el vocablo encierra múltiples interpretaciones, sugiere lecturas que trascienden el marco de lo lexical, porque las palabras, por si solas, no son capaces de expresar conceptos ligados a su visión del mundo, las relaciones que surgen con otras personas, los profundos sentimientos que éstas albergan para con su Halach Uinic, o la ayuda que esperan de este hombre, que fue pisoteado, humillado por otro, quizás tanto o más poderoso que él.
En consecuencia, la comprensión del texto estará determinada tanto por el conocimiento que se tenga de la lengua original en el que ha sido construido el texto y el conocimiento del asunto tratado, como por la capacidad del traductor para dejar de lado la equivalencia verbal, pues traducir no es calcar de una lengua a otra sino establecer correspondencia entre el sentido y la lengua, el pensamiento y el discurso.
El segundo concepto, fundamental en las creencias de los mayas, al cual los zapatistas recurren en sus escritos, es la montaña, el lugar poseedor de la fuerza, lo que pertenece a otra dimensión, es “lo otro”: majestuosa, inaccesible, escarpada, imponente. Los seres humanos desde la más remota antigüedad les han atribuido a ésta, potencias, poderes sobrenaturales, sean demoníacos o provengan de un dios. Chevalier y Gheerbrant escriben que la montaña expresa las nociones de estabilidad, inmutabilidad y pureza. Para los japoneses, el Fuji es la montaña sagrada, como para los griegos el monte Olimpo era el lugar donde habitaban los dioses, mientras que en la cultura hebrea, Yavé aparece en el Sinaí, los cristianos primitivos consideran las montañas como símbolo de los centros de iniciación; en las culturas paganas la montaña era el espacio donde se celebraban los ritos de renovación.
La montaña es un elemento constitutivo del mundo, cuando durante la Creación, o etapa del Caos primigenio, las aguas se retiran, emergen, en primer lugar, las montañas. Ese concepto fundamental en las creencias mayas ha perdurado hasta nuestros días, actualizado por el EZLN en sus textos, porque la montaña es capaz de hablar a los indígenas. Esa preparación, a la cual se refiere el texto, se realiza en las montañas, allí los indígenas se refugian para buscarse a sí mismos y encontrar alivio a sus sufrimientos. A través de una narración que está poblada de imágenes poéticas, en las que aluden a la historia de los zapatistas, Marcos señala a la montaña como espacio para buscarse a sí mismos a través de la comunicación con ese sitio sagrado habitado por los antepasados, quienes entregan un conocimiento, precisamente por hallarse en una dimensión sagrada, otra. Esta montaña encarna a los dioses, el Votán y el Ik´al, allí viven, junto a los antepasados “el hombre verdadero, el alto jefe” de los actuales hombres que hoy luchan en Chiapas. Entonces los zapatistas no sólo cuentan con la autorización, por llamarla de alguna manera, de sus dioses, sino que además son avalados, legitimados por aquella persona que para ellos posee más autoridad que la del propio Estado mexicano y es esa montaña la que les habla "de tomar las armas para así tener voz". Esa autorización es transmitida a través de la tradición oral, que para los indígenas continúa viva, posee legitimidad y trascendencia. Ese mensaje, entregado desde lo sagrado y por los dioses, es por tanto, también sagrado y ello hace que éste sea verdadero, elevado, superior, justo, y en consecuencia, sus demandas también lo sean.
Para los mayas, los templos eran montañas sagradas y sus puertas las entradas a las cavernas de lo más profundo de la montaña; En lo más hondo de la cueva crecía el Árbol del Mundo, que señalaba el axis mundi, el centro del cosmos. Este árbol afloraba del mundo maya de los muertos – Xibalba – y unía las tres zonas cósmicas principales. Así, los diversos templos construidos sobre una plataforma sagrada representaban una elevada cordillera. En consecuencia, la geografía y el espacio sagrados lo constituían tres elementos: las montañas, los árboles y las cuevas. Los complejos de templos–pirámides de las ciudades mayas, reproducían en la tierra el paisaje sagrado que los dioses crearon en el principio de los tiempos. Ejemplo de ese paisaje simbólico es la pirámide de Teotihuacán:
“se construyó siguiendo un extenso simbolismo astronómico. La pirámide se erigió sobre un santuario anterior que, a su vez, fue construido sobre una cueva subterránea que durante mucho tiempo había sido centro de prácticas de culto. La cueva propiamente dicha era una cámara de siete puntas que aparece en el Popol Vuh (...) como el sitio del que surgieron los antepasados. (...) La cueva que está bajo la pirámide del sol quedaba iluminada cada año por el sol durante el solsticio de verano[5]
En el documento que Marcos lee señala: “Nos habló la montaña a nosotros, los macehualob, los que somos gente común y ordinaria”, pero, si bien allí mismo también nos entrega la definición de dicho vocablo maya, éste encierra muchos significados más, los macehualob corresponden a quienes poblaron el mundo después del diluvio, es decir, descienden de aquellos seres humanos originales de la Creación. La montaña y todo su poder y trascendencia “habla”, comunica su mensaje a los macehualob y sólo a ellos entrega su conocimiento. En la cultura azteca se habla de los “macehuales”, es decir, “los merecidos”, porque con el sacrificio de Quetzalcóatl fue posible su existencia en la quinta edad.
En otra parte del mismo texto se lee:
“En el tiempo en que cabalgaron los chaacob repartiendo la lluvia bajamos otra vez para hablar con los maestros y preparar la tormenta que señalaría el tiempo de la siembra.”
Este fragmento, una alegoría del tiempo de preparación y formación de la guerrilla zapatista, en la primera parte menciona a los chaacob, que corresponde a la deidad de la lluvia (Chac) que se dividía a su vez en cuatro deidades, una para cada punto cardinal, y cuya acción de repartir lluvia alude al agua y también a la esperanza que conlleva el mensaje. Un mensaje que se transmite a “los maestros”, es decir, a los mejores hombres y mujeres indígenas, como suelen referirse los zapatistas en sus comunicados para “preparar la tormenta” , poner en marcha la rebelión indígena. Recurren para ello, a imágenes que remiten a los procesos agrarios, con locuciones como “chachac mac”, con la que se designa a aquellos sabios que se encargaban de los rituales para conjurar las lluvias.
La lluvia es considerada universalmente como símbolo de las influencias celestes recibidas por la tierra, es agente fecundador, semilla del dios de la tormenta, esperma que fecunda en la hierogamia y parte de los ritos agrarios. De esa montaña que es un poderoso centro de energía, donde confluyen el cielo y la tierra, mana una fuente de aguas dadoras de vida. Esta fuente, en el texto zapatista, es señalada por los pueblos antiguos con “una cruz que es estrella”, la “Chan Santa Cruz”. Esa estrella posee una voz, mientras que la cruz es icono cristiano, aunque su representación también figura dentro de la religiosidad maya, la cual fusionaba los elementos de la naturaleza (ríos, montañas) con cuerpos celeste a los que deificaba, por lo que no puede descartarse que esa cruz “que es estrella” represente una deidad, un ser sagrado de su religión y que se fusionó, en algún momento de la historia, con la simbología cristiana. El vocablo “chan”, en lengua chol significa serpiente y es una variante libre de kan, que posee el mismo significado en maya yucateco, lo que nos permite creer que se han fusionado el concepto del dios Quetzalcoátl, la serpiente emplumada y el icono cristiano.
Marcos posee lo que podría denominarse “virtud mediática”[6], esto es, la capacidad para volver más comprensible un discurso, que de otra manera hubiese resultado mucho más confuso, específicamente aquel que él mismo crea para explicar, proponer o plantear un corpus de ideas, pues para el rol de traductor, junto con comprender debe hacer comprender, por consiguiente Marcos necesita lograr la aprehensión del sentido para posteriormente expresarlo tal como lo haría el autor primero.
El diálogo de Marcos con el otro pasa por escuchar, por tratar de comprender el sentido de aquello que éste propone y plantea, sin imponer sus propios criterios, sin avasallar con discursos autoritarios o mesiánicos, pero, además, quien recepciona, necesita de nuevas propuestas y de nuevos cuerpos de ideas lo suficientemente atractivas como para modificar su forma de concebir el mundo. Cuando Marcos comienza las lecturas de sus comunicados o manifiestos señala: “Por mi voz habla la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.” Quién le ha otorgado ese rol comunicacional, evidentemente que ha sido un sector de las comunidades indígenas, las cuales lo nombran su vocero, su traductor, quien hará entendible su mensaje al gobierno mexicano, la sociedad civil y los medios de comunicación. Porque
“En nosotros es él. Todos nosotros somos nosotros y también él. Son sus ojos los nuestros, habla nuestra boca en sus labios, y van en sus pasos los pasos nuestros.”[7]
En sentido metafórico, se trata del Sup “hablando” a los indígenas y campesinos, es decir, hablando acerca de ellos, prestando su voz para expresar lo que éstos desean decir y comunicar a los no indígenas, mientras que su “mirada” (sus ojos enmarcados por el pasamontaña o su visión de la realidad) vuelve la atención de Occidente hacia el sureste mexicano. Pero es más que eso, más que el Sup prestando su voz, son ellos, con sus miles de voces los que hablan, pues al unirse esas voces, con la de Marcos, el resultado es una tercera voz, por llamarla de alguna manera.
La voz de Marcos se constituye en lugar o espacio donde confluye una cultura, una historia y una lengua o lenguas de las cuales busca expresar su capacidad de comunicación abstracta, simbólica, metafórica e imperativa. Pero además él debe recurrir a conocimientos extralingüísticos para así aprehender el sentido de lo expresado, porque la lengua por sí sola no basta para acceder a esta cultura tan antigua.
Resulta fundamental, y así lo han entendido todos los que se embarcaron en el proyecto zapatista, que saber comunicar, hacerse entender por los otros, por los poderosos y por la sociedad civil que ignoraba su realidad y hasta su existencia, era esencial. De esta manera, los indígenas se dan a conocer a sí mismos y dan a conocer una realidad que permanecía oculta para gran parte de la sociedad mexicana. Por esto, el querer decir, el mensaje que se emite resulta primordial si se desea ganar la batalla por los valores y demandas ampliamente señalados por el EZLN en comunicados, proclamas, discursos y ensayos. Esto pasa por el contacto y entendimiento entre cultura indígena y cultura occidental, mediación e intercomunicación efectuada a través de un traductor o agente de comunicación.
A través de las palabras pronunciadas por Marcos ante representantes de diversos países de Asia, África, Europa, Oceanía y América, presenta a los zapatistas, los define a partir de la negación, de un antes, un tiempo durante el cual “no teníamos palabra. / No teníamos rostro. / No teníamos mañana.” Frente a ese presente de opresión, de dolor, de dominación que sufren a manos del “kaz- dzul” del hombre falso que gobierna las tierras de los indígenas, y que debe ser cambiado, es que los zapatistas deciden alzarse en armas. El Kaz-dzul aparece en el Chilam Balam de Chumayel “En mil quinientos cuarenta y uno fue la primera llegada de los dzules, de los extranjeros, por el Oriente.” [8] También en el “Kahlay de la Conquista”: “Ellos [los dzules ] enseñaron el miedo; y vinieron a marchitar las flores. Para que su flor viviese, dañaron y sorbieron la flor de los otros.”[9] Podemos señalar, entonces, que el empleo del vocablo maya kaz-dzul, por parte de Marcos, no es gratuito, pues da a entender que los rasgos de los extranjeros del siglo XV, en tanto invasores, opresores capaces de sorber la flor de los otros, de quitarles la savia, la vida, corresponden a aquellos mismos que hoy, en Chiapas, oprimen a los macehuales.
Luego de un largo proceso de preparación en las montañas (siembra, época de lluvias, cosecha) los zapatistas llegan a convertirse en
“La voz que se arma para hacerse oír. / El rostro que se esconde para mostrarse. /El nombre que se calla para ser nombrado. / (...) El mañana que se cosecha en el ayer.”
Al tomar conciencia de la existencia del otro y su realidad, Marcos- traductor, previamente, toma de conciencia de sí y, de esta manera, logra interactuar con los otros, sean o no indígenas. Traductor que ha sido capaz de percibirse por medio de las palabras y de los valores que ha asimilado de la sociedad que lo rodea, sea esta indígena, o provengan de otras latitudes. Para este largo proceso se necesita re-aprender a interpretar, re-aprender a ver la otra realidad que se nos presenta. La carencia de un interior propio y soberano, a juicio de Todorov, nos obliga, obliga a Marcos a mirar al otro lado de esa puerta, frontera o cristal, y así, mirando hacia fuera se mira a sí mismo, nos miramos y encontramos al otro y a los otros. Al respecto Alain Touraine señala que el individuo se reconoce como sujeto autónomo a través del reconocimiento del otro y ese reconocimiento no significa ni descubrir un sujeto universal ni aceptar su diferencia. Ese reconocer al otro implica ir mucho más allá del diálogo, implica además reconocer que somos capaces de hacer, en situaciones y acerca de diferentes asuntos el mismo tipo de esfuerzo para conjugar “instrumentalidad e identidad”[10]
Lo que Marcos traduce es la otredad, el lenguaje, la mirada y la problemática indígena, eso que “celosamente guarda el salvaje”[11] para hacerlo comprensible a occidente. El indígena es considerado incluso como un extranjero, en el sentido de no pertenecer a la sociedad tal como la conciben los sectores dominantes, quienes sienten como más próximos, en muchos casos, los textos y las cosmovisiones generadas por la cultura occidental y los códigos que ésta produce.
“Marcos como traductor significa ver a alguien que acerca a estos planos y resuelve la tensión al acercar el plano de la ficción y de la realidad que tiene como correlato la gran incomunicabilidad de estos mundos.”[12]
La realidad chiapaneca se aproxima al mundo occidental a través de la ficción efectuada por intermedio de la creación de personajes como Durito de la Lacandona o el viejo Antonio. En la ficción, ambas realidades se aproximan, dialogan y logran acercarse a un mundo nuevo, creado de palabras pero que aspira a lograr concreción material.
[1] Todorov, T. Simbolismo e interpretación. 2da. ed., Caracas, Monteavila editores. 1992. P. 73
[2] Las traducciones de esta locución, así como de las otras voces indígenas que revisaré aquí, fueron tomadas del Diccionario Maya-Español de Calepino de Motul. Vols. 1 y 2. México, UNAM, 1995.
[3] De la Garza, Mercedes. (prólogo, introducción y notas) Chilam Balam de Chumayel México, Secretaría de Educ. Pública. 1988 135p.
[4] Morley, S. La civilización maya. México, Fondo de Cultura Económica, 1953. Pp. 186-187
[5] Lundquist, J.El templo. Lugar de encuentro entre la tierra y el cielo. Madrid, Ediciones del Prado. 1995 P. 12
[6] Breton, Philippe. La utopía de la comunicación. El mito de la aldea global. Bs. As., Ediciones Nueva Visión, 1997. P. 119
[7] “502 años después de que el poder...” 12 octubre 1994. 20/10 el fuego y la palabra. . 10 años de lucha y resistencia http://www.revistarebeldia.org/
[8] Sodi, Demetrio. . La literatura de los mayas. México, Editorial Joaquín Mortiz, 1964. P. 28
[9] De la Garza, M. compil. Literatura Maya. Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1980. P. 229
[10] Touraine, A. Igualdad y diversidad. Las nuevas tareas de la democracia. Bs.As., Fondo de Cultura Económica, 1998. P. 70
[11] Esta expresión pertenece al sociólogo mexicano Roger Bartra, quien la utilizó en sus ensayos y particularmente en su obra El salvaje y el espejo. México, Era, 1998.
[12] Karam, T. Op. Cit.
En el discurso del Subcomandante Marcos, se mezclan elementos poéticos con otros extraídos del panfleto; lo primero es perceptible en el uso de figuras literarias como la anáfora, la que por su carácter fónico contribuye a que el contenido del mensaje sea recepcionado con mayor facilidad.
“Así nos dice la estrella que es montaña.
Que un pueblo que es cinco pueblos.
Que un pueblo que es estrella de todos los pueblos.
Que un pueblo que es hombre y es todos los pueblos
Vendrá para ayudar en su lucha a los mundos que se hacen gente.”
Mientras que el panfleto, la consigna política, el referente de la muerte omnipresente en los textos zapatistas, el emblema (“bandera”) con toda una cargada de emotividad y subjetividad y hasta un grado de hiperbolización se encuentran allí donde Marcos lee:
“No acabarán nuestros sueños donde nos vivimos.
No se rendirá nuestra bandera.
Siempre vivirá nuestra muerte.”
Pero una segunda lectura, nos remite al carácter cíclico del tiempo maya, donde los sucesos del pasado, presente y futuro coexisten en una misma dimensión. Luego, esa certeza zapatista, de una muerte, la de ellos, capaz de vivir siempre, trascendiendo a pesar de aquélla, estaría refiriéndose a ese carácter cíclico que ya he mencionado, pues la memoria es capaz de actualizar, de mantener vivos los hechos.
Marcos presenta a los zapatistas, los caracteriza, establece un sistema de oposiciones entre pasado/presente zapatista y entre presente de opresión/futuro de posibilidades. Todo ello, con constantes referencias a la cultura y palabras mayas. Cuando nos enfrentamos con un símbolo, tenemos que hacer frente a la totalidad de los símbolos producidos individualmente, todo lo cual debe incluir el estudio de los antecedentes culturales que rodean a dicha producción simbólica, el espacio donde éste se inserta, del cual surge y se nutre. Pero además, juega un rol importante la memoria colectiva, que hace que nazca en la mente de los hombres y mujeres “el sentido habitual, y por tanto fundamental, de las expresiones”[1]. Una de esas construcciones simbólicas a las cuales acude el zapatismo es la que en boca de Marcos expresa que: “La montaña es la casa del Halach uinic, el hombre verdadero, el alto jefe”
Podemos identificar allí dos imágenes: la del Halach uinic[2] y la montaña: con respecto al primer caso, es decir, al vocablo maya, Marcos añade la traducción o significación del mismo al interior del discurso y con él hace referencia a alguien más que un cacique, puesto que dicho cargo involucraba un poder no sólo administrativo, sino también político y hasta religioso.
Marcos elude emplear el vocablo “cacique” por la connotación negativa que éste posee y para diferenciarlo, opta en cambio, por la expresión en lengua indígena, por los matices de ésta, por la resonancia y evocaciones que puede generar en el lector aún cuando éste ignore la significación del término “Halach uinic.” De acuerdo con el Diccionario Maya-Español de Calepino de Motul, esta locución corresponde a “obispo, oidor, gobernador provincial o comisario”. En el “Libro de las Pruebas” del Chilam Balam[3] se le otorgan otros rasgos:
“Ahora es el día en que Nuestro Padre el Gran Verdadero Hombre (Halach
Vinic) que fue pisoteado, está llegando aquí, a esta tierra de Yucalpetén, y va a
convocar a los Príncipes para que los Príncipes vengan a convocar a sus
pueblos, en nombre de Nuestro Padre, el Gran Verdadero Hombre."
Es decir, esa solemnidad que leemos en este fragmento, es para designar a ese Hombre (con mayúscula) como “Nuestro Padre”, no es sólo un monarca, un alto mandatario, además posee el atributo de ser nuestro padre, el que nos ha creado, nuestro protector, el ser que nos ama como a sus propios hijos. Este cargo o rango, implicaba ser dueño de un gran poder, un hombre con un enorme peso y prestigio espiritual y terrenal entre la gente de su pueblo; el hecho de vivir en la montaña, además, le confiere a este gobernador toda una carga sagrada, por lo que significaba habitar un lugar que lo conectaba con los dioses. Este alto jefe tenía facultades muy amplias al interior de las antiguas comunidades mayas, se cree que dictaba la política exterior e interior del Estado, junto con un consejo compuesto por sacerdotes, jefes principales y consejeros especiales y podía nombrar a los jefes de los pueblos y aldeas. Era el más alto funcionario administrativo y ejecutivo del Estado y, hasta incluso, se ha llegado a considerar que tenía autoridad eclesiástica.”[4] Como puede apreciarse, el vocablo encierra múltiples interpretaciones, sugiere lecturas que trascienden el marco de lo lexical, porque las palabras, por si solas, no son capaces de expresar conceptos ligados a su visión del mundo, las relaciones que surgen con otras personas, los profundos sentimientos que éstas albergan para con su Halach Uinic, o la ayuda que esperan de este hombre, que fue pisoteado, humillado por otro, quizás tanto o más poderoso que él.
En consecuencia, la comprensión del texto estará determinada tanto por el conocimiento que se tenga de la lengua original en el que ha sido construido el texto y el conocimiento del asunto tratado, como por la capacidad del traductor para dejar de lado la equivalencia verbal, pues traducir no es calcar de una lengua a otra sino establecer correspondencia entre el sentido y la lengua, el pensamiento y el discurso.
El segundo concepto, fundamental en las creencias de los mayas, al cual los zapatistas recurren en sus escritos, es la montaña, el lugar poseedor de la fuerza, lo que pertenece a otra dimensión, es “lo otro”: majestuosa, inaccesible, escarpada, imponente. Los seres humanos desde la más remota antigüedad les han atribuido a ésta, potencias, poderes sobrenaturales, sean demoníacos o provengan de un dios. Chevalier y Gheerbrant escriben que la montaña expresa las nociones de estabilidad, inmutabilidad y pureza. Para los japoneses, el Fuji es la montaña sagrada, como para los griegos el monte Olimpo era el lugar donde habitaban los dioses, mientras que en la cultura hebrea, Yavé aparece en el Sinaí, los cristianos primitivos consideran las montañas como símbolo de los centros de iniciación; en las culturas paganas la montaña era el espacio donde se celebraban los ritos de renovación.
La montaña es un elemento constitutivo del mundo, cuando durante la Creación, o etapa del Caos primigenio, las aguas se retiran, emergen, en primer lugar, las montañas. Ese concepto fundamental en las creencias mayas ha perdurado hasta nuestros días, actualizado por el EZLN en sus textos, porque la montaña es capaz de hablar a los indígenas. Esa preparación, a la cual se refiere el texto, se realiza en las montañas, allí los indígenas se refugian para buscarse a sí mismos y encontrar alivio a sus sufrimientos. A través de una narración que está poblada de imágenes poéticas, en las que aluden a la historia de los zapatistas, Marcos señala a la montaña como espacio para buscarse a sí mismos a través de la comunicación con ese sitio sagrado habitado por los antepasados, quienes entregan un conocimiento, precisamente por hallarse en una dimensión sagrada, otra. Esta montaña encarna a los dioses, el Votán y el Ik´al, allí viven, junto a los antepasados “el hombre verdadero, el alto jefe” de los actuales hombres que hoy luchan en Chiapas. Entonces los zapatistas no sólo cuentan con la autorización, por llamarla de alguna manera, de sus dioses, sino que además son avalados, legitimados por aquella persona que para ellos posee más autoridad que la del propio Estado mexicano y es esa montaña la que les habla "de tomar las armas para así tener voz". Esa autorización es transmitida a través de la tradición oral, que para los indígenas continúa viva, posee legitimidad y trascendencia. Ese mensaje, entregado desde lo sagrado y por los dioses, es por tanto, también sagrado y ello hace que éste sea verdadero, elevado, superior, justo, y en consecuencia, sus demandas también lo sean.
Para los mayas, los templos eran montañas sagradas y sus puertas las entradas a las cavernas de lo más profundo de la montaña; En lo más hondo de la cueva crecía el Árbol del Mundo, que señalaba el axis mundi, el centro del cosmos. Este árbol afloraba del mundo maya de los muertos – Xibalba – y unía las tres zonas cósmicas principales. Así, los diversos templos construidos sobre una plataforma sagrada representaban una elevada cordillera. En consecuencia, la geografía y el espacio sagrados lo constituían tres elementos: las montañas, los árboles y las cuevas. Los complejos de templos–pirámides de las ciudades mayas, reproducían en la tierra el paisaje sagrado que los dioses crearon en el principio de los tiempos. Ejemplo de ese paisaje simbólico es la pirámide de Teotihuacán:
“se construyó siguiendo un extenso simbolismo astronómico. La pirámide se erigió sobre un santuario anterior que, a su vez, fue construido sobre una cueva subterránea que durante mucho tiempo había sido centro de prácticas de culto. La cueva propiamente dicha era una cámara de siete puntas que aparece en el Popol Vuh (...) como el sitio del que surgieron los antepasados. (...) La cueva que está bajo la pirámide del sol quedaba iluminada cada año por el sol durante el solsticio de verano[5]
En el documento que Marcos lee señala: “Nos habló la montaña a nosotros, los macehualob, los que somos gente común y ordinaria”, pero, si bien allí mismo también nos entrega la definición de dicho vocablo maya, éste encierra muchos significados más, los macehualob corresponden a quienes poblaron el mundo después del diluvio, es decir, descienden de aquellos seres humanos originales de la Creación. La montaña y todo su poder y trascendencia “habla”, comunica su mensaje a los macehualob y sólo a ellos entrega su conocimiento. En la cultura azteca se habla de los “macehuales”, es decir, “los merecidos”, porque con el sacrificio de Quetzalcóatl fue posible su existencia en la quinta edad.
En otra parte del mismo texto se lee:
“En el tiempo en que cabalgaron los chaacob repartiendo la lluvia bajamos otra vez para hablar con los maestros y preparar la tormenta que señalaría el tiempo de la siembra.”
Este fragmento, una alegoría del tiempo de preparación y formación de la guerrilla zapatista, en la primera parte menciona a los chaacob, que corresponde a la deidad de la lluvia (Chac) que se dividía a su vez en cuatro deidades, una para cada punto cardinal, y cuya acción de repartir lluvia alude al agua y también a la esperanza que conlleva el mensaje. Un mensaje que se transmite a “los maestros”, es decir, a los mejores hombres y mujeres indígenas, como suelen referirse los zapatistas en sus comunicados para “preparar la tormenta” , poner en marcha la rebelión indígena. Recurren para ello, a imágenes que remiten a los procesos agrarios, con locuciones como “chachac mac”, con la que se designa a aquellos sabios que se encargaban de los rituales para conjurar las lluvias.
La lluvia es considerada universalmente como símbolo de las influencias celestes recibidas por la tierra, es agente fecundador, semilla del dios de la tormenta, esperma que fecunda en la hierogamia y parte de los ritos agrarios. De esa montaña que es un poderoso centro de energía, donde confluyen el cielo y la tierra, mana una fuente de aguas dadoras de vida. Esta fuente, en el texto zapatista, es señalada por los pueblos antiguos con “una cruz que es estrella”, la “Chan Santa Cruz”. Esa estrella posee una voz, mientras que la cruz es icono cristiano, aunque su representación también figura dentro de la religiosidad maya, la cual fusionaba los elementos de la naturaleza (ríos, montañas) con cuerpos celeste a los que deificaba, por lo que no puede descartarse que esa cruz “que es estrella” represente una deidad, un ser sagrado de su religión y que se fusionó, en algún momento de la historia, con la simbología cristiana. El vocablo “chan”, en lengua chol significa serpiente y es una variante libre de kan, que posee el mismo significado en maya yucateco, lo que nos permite creer que se han fusionado el concepto del dios Quetzalcoátl, la serpiente emplumada y el icono cristiano.
Marcos posee lo que podría denominarse “virtud mediática”[6], esto es, la capacidad para volver más comprensible un discurso, que de otra manera hubiese resultado mucho más confuso, específicamente aquel que él mismo crea para explicar, proponer o plantear un corpus de ideas, pues para el rol de traductor, junto con comprender debe hacer comprender, por consiguiente Marcos necesita lograr la aprehensión del sentido para posteriormente expresarlo tal como lo haría el autor primero.
El diálogo de Marcos con el otro pasa por escuchar, por tratar de comprender el sentido de aquello que éste propone y plantea, sin imponer sus propios criterios, sin avasallar con discursos autoritarios o mesiánicos, pero, además, quien recepciona, necesita de nuevas propuestas y de nuevos cuerpos de ideas lo suficientemente atractivas como para modificar su forma de concebir el mundo. Cuando Marcos comienza las lecturas de sus comunicados o manifiestos señala: “Por mi voz habla la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.” Quién le ha otorgado ese rol comunicacional, evidentemente que ha sido un sector de las comunidades indígenas, las cuales lo nombran su vocero, su traductor, quien hará entendible su mensaje al gobierno mexicano, la sociedad civil y los medios de comunicación. Porque
“En nosotros es él. Todos nosotros somos nosotros y también él. Son sus ojos los nuestros, habla nuestra boca en sus labios, y van en sus pasos los pasos nuestros.”[7]
En sentido metafórico, se trata del Sup “hablando” a los indígenas y campesinos, es decir, hablando acerca de ellos, prestando su voz para expresar lo que éstos desean decir y comunicar a los no indígenas, mientras que su “mirada” (sus ojos enmarcados por el pasamontaña o su visión de la realidad) vuelve la atención de Occidente hacia el sureste mexicano. Pero es más que eso, más que el Sup prestando su voz, son ellos, con sus miles de voces los que hablan, pues al unirse esas voces, con la de Marcos, el resultado es una tercera voz, por llamarla de alguna manera.
La voz de Marcos se constituye en lugar o espacio donde confluye una cultura, una historia y una lengua o lenguas de las cuales busca expresar su capacidad de comunicación abstracta, simbólica, metafórica e imperativa. Pero además él debe recurrir a conocimientos extralingüísticos para así aprehender el sentido de lo expresado, porque la lengua por sí sola no basta para acceder a esta cultura tan antigua.
Resulta fundamental, y así lo han entendido todos los que se embarcaron en el proyecto zapatista, que saber comunicar, hacerse entender por los otros, por los poderosos y por la sociedad civil que ignoraba su realidad y hasta su existencia, era esencial. De esta manera, los indígenas se dan a conocer a sí mismos y dan a conocer una realidad que permanecía oculta para gran parte de la sociedad mexicana. Por esto, el querer decir, el mensaje que se emite resulta primordial si se desea ganar la batalla por los valores y demandas ampliamente señalados por el EZLN en comunicados, proclamas, discursos y ensayos. Esto pasa por el contacto y entendimiento entre cultura indígena y cultura occidental, mediación e intercomunicación efectuada a través de un traductor o agente de comunicación.
A través de las palabras pronunciadas por Marcos ante representantes de diversos países de Asia, África, Europa, Oceanía y América, presenta a los zapatistas, los define a partir de la negación, de un antes, un tiempo durante el cual “no teníamos palabra. / No teníamos rostro. / No teníamos mañana.” Frente a ese presente de opresión, de dolor, de dominación que sufren a manos del “kaz- dzul” del hombre falso que gobierna las tierras de los indígenas, y que debe ser cambiado, es que los zapatistas deciden alzarse en armas. El Kaz-dzul aparece en el Chilam Balam de Chumayel “En mil quinientos cuarenta y uno fue la primera llegada de los dzules, de los extranjeros, por el Oriente.” [8] También en el “Kahlay de la Conquista”: “Ellos [los dzules ] enseñaron el miedo; y vinieron a marchitar las flores. Para que su flor viviese, dañaron y sorbieron la flor de los otros.”[9] Podemos señalar, entonces, que el empleo del vocablo maya kaz-dzul, por parte de Marcos, no es gratuito, pues da a entender que los rasgos de los extranjeros del siglo XV, en tanto invasores, opresores capaces de sorber la flor de los otros, de quitarles la savia, la vida, corresponden a aquellos mismos que hoy, en Chiapas, oprimen a los macehuales.
Luego de un largo proceso de preparación en las montañas (siembra, época de lluvias, cosecha) los zapatistas llegan a convertirse en
“La voz que se arma para hacerse oír. / El rostro que se esconde para mostrarse. /El nombre que se calla para ser nombrado. / (...) El mañana que se cosecha en el ayer.”
Al tomar conciencia de la existencia del otro y su realidad, Marcos- traductor, previamente, toma de conciencia de sí y, de esta manera, logra interactuar con los otros, sean o no indígenas. Traductor que ha sido capaz de percibirse por medio de las palabras y de los valores que ha asimilado de la sociedad que lo rodea, sea esta indígena, o provengan de otras latitudes. Para este largo proceso se necesita re-aprender a interpretar, re-aprender a ver la otra realidad que se nos presenta. La carencia de un interior propio y soberano, a juicio de Todorov, nos obliga, obliga a Marcos a mirar al otro lado de esa puerta, frontera o cristal, y así, mirando hacia fuera se mira a sí mismo, nos miramos y encontramos al otro y a los otros. Al respecto Alain Touraine señala que el individuo se reconoce como sujeto autónomo a través del reconocimiento del otro y ese reconocimiento no significa ni descubrir un sujeto universal ni aceptar su diferencia. Ese reconocer al otro implica ir mucho más allá del diálogo, implica además reconocer que somos capaces de hacer, en situaciones y acerca de diferentes asuntos el mismo tipo de esfuerzo para conjugar “instrumentalidad e identidad”[10]
Lo que Marcos traduce es la otredad, el lenguaje, la mirada y la problemática indígena, eso que “celosamente guarda el salvaje”[11] para hacerlo comprensible a occidente. El indígena es considerado incluso como un extranjero, en el sentido de no pertenecer a la sociedad tal como la conciben los sectores dominantes, quienes sienten como más próximos, en muchos casos, los textos y las cosmovisiones generadas por la cultura occidental y los códigos que ésta produce.
“Marcos como traductor significa ver a alguien que acerca a estos planos y resuelve la tensión al acercar el plano de la ficción y de la realidad que tiene como correlato la gran incomunicabilidad de estos mundos.”[12]
La realidad chiapaneca se aproxima al mundo occidental a través de la ficción efectuada por intermedio de la creación de personajes como Durito de la Lacandona o el viejo Antonio. En la ficción, ambas realidades se aproximan, dialogan y logran acercarse a un mundo nuevo, creado de palabras pero que aspira a lograr concreción material.
[1] Todorov, T. Simbolismo e interpretación. 2da. ed., Caracas, Monteavila editores. 1992. P. 73
[2] Las traducciones de esta locución, así como de las otras voces indígenas que revisaré aquí, fueron tomadas del Diccionario Maya-Español de Calepino de Motul. Vols. 1 y 2. México, UNAM, 1995.
[3] De la Garza, Mercedes. (prólogo, introducción y notas) Chilam Balam de Chumayel México, Secretaría de Educ. Pública. 1988 135p.
[4] Morley, S. La civilización maya. México, Fondo de Cultura Económica, 1953. Pp. 186-187
[5] Lundquist, J.El templo. Lugar de encuentro entre la tierra y el cielo. Madrid, Ediciones del Prado. 1995 P. 12
[6] Breton, Philippe. La utopía de la comunicación. El mito de la aldea global. Bs. As., Ediciones Nueva Visión, 1997. P. 119
[7] “502 años después de que el poder...” 12 octubre 1994. 20/10 el fuego y la palabra. . 10 años de lucha y resistencia http://www.revistarebeldia.org/
[8] Sodi, Demetrio. . La literatura de los mayas. México, Editorial Joaquín Mortiz, 1964. P. 28
[9] De la Garza, M. compil. Literatura Maya. Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1980. P. 229
[10] Touraine, A. Igualdad y diversidad. Las nuevas tareas de la democracia. Bs.As., Fondo de Cultura Económica, 1998. P. 70
[11] Esta expresión pertenece al sociólogo mexicano Roger Bartra, quien la utilizó en sus ensayos y particularmente en su obra El salvaje y el espejo. México, Era, 1998.
[12] Karam, T. Op. Cit.
A propósito de las cuevas, las cavernas y otras formaciones geológicas similares... pero en clave simbólica y mitológica.

Para los estudiosos de la religiosidad, la caverna o cueva suele ser considerada en las distintas culturas como un espacio sagrado, restringido, puerta de acceso a lo divino, al inframundo, tabú, donde residen entidades sobrenaturales y, desde la más remota antigüedad, han servido de santuarios (Altamira, Lascaux), pues con su oscuridad, encierran misterio y simbolizan el viaje interior. En psicología, Carl Jung relaciona la caverna con las profundidades del subconsciente, donde radican las fuerzas de la irracionalidad, habita la energía de la naturaleza, y donde muchas veces practica sus ritos el chamán, el mago o el curandero y en los cuales tiene lugar el trance extático. Chevalier y Gheerbrant señalan también que la cueva es el lugar para el nacimiento y la regeneración, también de la iniciación y del renacimiento al que conducen las pruebas del laberinto.
Un mito náhuatl hace alusión a la diosa de la tierra, la cual era una especie de monstruo, lleno de ojos y bocas y que fue partida en dos por otros dioses (tezcatlipocas). De ella habrían nacido las cosas: así, de sus cabellos se originaron los árboles, flores y hierbas, de su piel las hierbas más pequeñas, de sus ojos brotaron las fuentes y cavernas pequeñas, de sus bocas nacieron los ríos y cuevas más grandes, mientras que las montañas y los valles provinieron de su nariz y su espalda. Por lo cual, las cuevas y cavernas corresponderían a una parte del cuerpo de la diosa.
Dentro de la religiosidad prehispánica se consideraba a la caverna o cueva como “prototipo de salvaguarda de la vida a través de los tiempos” [1] pues era receptora de las deidades, entendidas como aquellas potencias capaces de ordenar el mundo. En la religiosidad maya, la vida es ordenada a través del calendario donde el tiempo, las eras míticas (katunes)[2] estaban separadas por catástrofes (inundaciones, sequías, huracanes); en un texto maya se lee
“Cuando se asiente 1 Muluc, Inundación, se hablarán entre sí las montañas sobre la redondez de la tierra” (...) e “2 Ix Jaguar, será el tiempo de la pelea violenta” (...) “4 Kan, Piedra preciosa, será el día en que decline el katún 5 Ahau. Será el tiempo en que se amontonen las calaveras y lloren las Moscas en los caminos...” [3]
Entonces, para los antiguos habitantes de México, la cueva aparece como espacio de salvación y, a pesar del proceso de evangelización que se inició durante el Virreinato, los indígenas no excluyeron de su pensamiento religioso este espacio tan propicio para sus manifestaciones religiosas y lo incorporaron al culto oficial, es decir, a las prácticas de la religión católica. Bonfil Batalla señala también que “cientos de cuevas y manantiales conservan evidencias de ritos ancestrales, algunos de los cuales todavía se practican regularmente.”[4]
La cueva fue lugar de refugio temporal para los indígenas durante el período de la Conquista, pero también en la actualidad supone actividades tácticas, de resistencia y estrategia y con emplazamientos insurgentes en Chiapas”[5].
También han sido santuarios para el amor y la procreación, espacios que, por lo demás, se encontrarían presentes en muchas culturas: podía ser tanto una cueva como una gruta o un bosque.
Ejemplos de esos rituales eróticos aparecen en la mitología náhuatl: una historia narra, que cierta vez que los dioses bajaron a la tierra, sorprendieron al interior de una cueva al joven dios Piltzintecuhtli, junto a Xochiquetzal, deidad caracterizada como brillo del faldellín de estrellas que atrae a los hombres.[6]
La presencia de petroglifos ha sido motivo recurrente en las cavernas sagradas, pues delimitan espacios y es necesario estar preparados antes de internarse en ellos.
También la soledad facilita el acceso a lo inconsciente pues en la oscuridad de esa cueva que podemos interpretar como lo inconsciente se esconde un tesoro, el “tesoro difícil de alcanzar”, el cual abre las posibilidades de una vida y progreso “espirituales” o “simbólicos”
Pero la caverna o cueva, representan lo prohibido, el tabú, aquello que nos está prohibido y a lo cual no se puede tener acceso si no se es un iniciado. Podemos, entonces, establecer una analogía entre la cueva y la entrada a los templos, más si recordamos que los templos eran antiguamente cuevas, donde los misterios son transmitidos a través de rituales “y se supone que su conocimiento ha de guardarse en secreto, es decir, que no debe transmitirse a los no iniciados.”[7]
Pues sí, muchas cosas se nos pueden ocurrir mientras exploramos esos oscuros espacios, ya sean geológicos, o que se encuentren en lo más recóndito de nuestra mente, allí donde es más difícil entrar.
[1] Tesis de Maestría en historia “Las formaciones subterráneas naturales en la Historia de México” Facultad de Filosofía y letras, UNAM, 2000. http://www.montero.org.mx/.
[2] El katún corresponde a un período de 20 años de la era cronológica maya y que era representado gráficamente a través de una rueda de 13 katunes. Morley S. Op. Cit. P. 73.y 325.
[3] Rueda profética de los años de un katún 5 ahau, versión castellana de un texto maya reconstruido a partir del Chilam Balam de Tizimín y del Códice peresiano en Sodi, Demetrio. La literatura de los mayas. Op. cit. P. 32-55.
[4] Bonfil Batalla, M. México Profundo Una civilización negada. México, Secretaría de Educación Pública/Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 1987. P 33
[5] Tesis de Maestría en historia “Las formaciones subterráneas naturales...”. Op. cit.
[6] León-Portilla, M. Op. cit. P. 418. “faldellín de estrellas” corresponde al vestido de la diosa, la que se relaciona con la noche.
[7] Lundquist. J. Op. Cit. P. 26
viernes, 31 de octubre de 2008
Los fantasmas de la Barros Luco

Ya que estamos en vísperas de Halloween y para no ser menos en esta fecha tan comercial pero que esconde su fondo de cultura pre-cristiana celta, aquí va mi aporte sobre historias de fantasmas. Para Evelyn Muñoz Núñez, Jéssica Reyes Ruz, Iris Antivilo y Paola Acosta, quienes, de seguro, se saben otras historias allí acaecidas.
En toda construcción que date de fines del siglo XIX, es decir, que tenga toda la facha de un edificio antiguo, respetable y señorial, no deben faltar los fantasmas. Etéreos personajes que deambulen por largos corredores, susurren tras las puertas o asomen sus espectrales rostros en las fotografías. La ciudad de Valparaíso es rica en historias de esta naturaleza, por lo que los fantasmas, parafraseando a Oscar Wilde, no son patrimonio de la nobleza británica.
Donde han ocurrido algunos de estos fenómenos paranormales, es una escuela, que debe su señorial porte al arquitecto Alfredo Azancot. Es una edificación de tres pisos, con amplias aulas de clase, techos altísimos, con terraza y sótanos. Un teatro de dos pisos donde se llevaban a cabo las representaciones artísticas de las estudiantes y un gimnasio techado. Sobresalen sus líneas clásicas y neorrenacentistas, con armónicas fachadas, organizadas con zócalo, cornisamiento y remate superior con entablamiento.
Pero lo que aparentemente es un bello edificio de valor histórico y arquitectónico que alberga año a año a más de 700 niñas, pues se trata de la Escuela Superior de Niñas, esconde innumerables historias. Historias que hasta ahora sólo han corrido de boca en boca, que forman parte del patrimonio, de los recuerdos de las estudiantes y sí, también de las y los profesores que allí dieron clases.
Esta escuela contaba y cuenta con un equipo de profesores con gran vocación, algunos de ellos, premiados por las máximas autoridades del país, por su dedicación y mística. Pero esta escuela también se vanagloria de tener en su staff no uno sino varios fantasmas que fueron adicionándose a lo largo de los años y que se disputaban distintas áreas del recinto.
Hay algunas monjitas que penan desde el siglo XVIII, época de la que dataría un monasterio o convento que antes se edificó allí y que terminó de derrumbarse el año 1906 tras un espantoso terremoto. Otros fantasmas, en cambio, son más recientes, como el de una de sus directoras, la srta. Pilar Martínez, que era hija de españoles, con su enorme nariz, muy pálida, el pelo canoso recogido en un moño y unos inquisitivos pero amistosos ojos verdes. Ella me dio clases de castellano y su espíritu debe ser uno de los más recientes en esa extensa cofradía de fantasmas que habitan el viejo edificio.
Diversos espíritus corresponden a antiguas alumnas de la escuela, algunas murieron trágicamente en la escuela. Otra, tras una peste de viruela o fiebre muy alta, no se sabe realmente, y que no alcanzó a llegar a tiempo al hospital. Como era tan pequeña, 9 o 10 años, se dice que vuelve al lugar donde más feliz se sentía, su escuela y allí intenta jugar con las niñas de su edad y también toca el destartalado piano que está en el Teatro.
No faltan las fantasmas que gustan de salir en fotografías y en más de una oportunidad, entre los rostros sonrientes de la fotografía de rigor, esa que captura una vez al año a la maestra y sus alumnas, aparece una alumna completamente diferente, rostro y uniforme.
Todos especulaban y el fotógrafo jura que él no había sido y aunque sí, las fotos se podían trucar, él no dispone de tiempo como para entretenerse colocando fantasmas de niñas entre las alumnas que no se quedaban quietas nunca. Toda vez que debe fotografiarlas de a una y luego por grupos y en una escuela de alrededor de 700 niñas revoltosas es un trabajo arduo. Encima de eso, ponerse a jugar, a experimentar con artilugios tecnológicos que en nada le aprovecharía. No, no, definitivamente esas eran cosas de fantasmas, explican los fotógrafos creyéranlo o no.
Y creánlo o no, Valparaíso tiene esos y muchos más fantasmas que, imagino, alguien más ocioso que yo, habrá catalogado.
Estrategias discursivas del Sup Marcos
Como ya se habrán percatado, el tema zapatista es uno de los que más me interesan. Asì que resulta inevitable que escriba y vuelva a escribir acerca de lo mismo.
Entre las muchas estrategias a las cuales han recurrido el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) y el Subcomandante Insurgente Marcos o el Sup, para llevar su mensaje reivindicatorio, sin duda el género epistolar ha sido una de estas. Escogencia nada casual por varios factores: Quien escribe estas misivas, está consciente de la dificultad que presenta acceder a la sociedad civil mexicana y otras instancias a través de medios como foros, reuniones políticas, debates televisados, etc., las más comunes entre quienes participan de la lucha política de un país. La barrera geográfica es una de las primeras dificultades a sortear, por una parte, debido al aislamiento de las comunidades indígenas y de los miembros del EZLN (Chiapas en el sudeste mexicano) de los centros de poder y, por otra parte, gracias a las particulares características de este grupo armado. Así, debido al aislamiento y carácter clandestino han recurrido a la publicación de cartas en la prensa mexicana, contribuyendo, en cierta forma, a la recepción del mensaje zapatista, por parte de varios miles de lectores de tales medios escritos.[1]
De esta forma, el puente a construir aquí, tiene que ver con la creación de un vínculo capaz de romper el aislamiento de las comunidades, dar a conocer su voz, su palabra, su cultura, sus carencias, sus reivindicaciones, etc. Por tanto, dichas cartas deben estar construidas de tal forma que den cuenta de distintas modalidades discursivas, las que se incluyen en su interior para así llegar a diferentes tipos de interlocutores.
El límite de este discurso, está dado, en primer lugar, por el espacio que ocupa en la página del periódico, es decir, que la extensión de la carta no puede ser similar a la del ensayo que va a incluirse en un libro. Así que quien escribe, debe circunscribirse a un determinado número de cuartillas o caracteres para expresar un determinado contenido. Las cartas de los zapatistas poseen encabezado como cualquier carta, con destinatarios, porque usualmente van dirigidas a varias personas o colectivos, llevan fecha y, en el cierre, la firma de quien remite el documento: Subcomandante Insurgente Marcos junto a la localización geográfica: “Desde las montañas del sureste mexicano”. El cuerpo de la carta suele estar construido o armado de varios fragmentos, que no necesariamente conforman una unidad coherente; algunos de estos fragmentos llevan títulos, van numerados a la manera de capítulos y pueden tratar de los más diversos temas. Incluyen además varias posdatas, algunas bastante extensas, tanto como una carta, las que constituyen por si solas una narración, como es el caso de las posdatas en que interviene Durito de la Lacandona, personaje a quien me referiré más adelante en este libro. Estas posdatas, poseen autonomía, en el sentido que constituyen un relato íntegro, de valor en sí mismo, que podemos leer y decodificar sin necesidad de contar con un conocimiento o información acabada con respecto al movimiento zapatista, tampoco es indispensable conocer a cabalidad la carta o documento al cual se adjunta.
Marcos construye textos e intenta crear un lenguaje partiendo de diferentes discursos: literario, nacionalista, socialdemócrata, marxista, liberal, académico, cinematográfico, cancionero del acervo popular tanto latinoamericano como norteamericano, etc., que constituyen un entramado de la vida cultural de una época, aunque este diálogo también se genera con voces provenientes de otros momentos históricos como es el caso de la novela de Miguel de Cervantes.
La propuesta escritural de Marcos, asume los conceptos que estos discursos puedan representar, así como la historia de la cual han surgido, recurriendo a todo lo anterior, para esbozar con la escritura que produce, otro mundo, con reivindicaciones planteadas por las comunidades indígenas: el respeto a la diversidad cultural y la dignidad de estos pueblos, la lucha por valores vigentes de acuerdo al ideario zapatista como democracia o justicia, pero también la autonomía indígena, un asunto todavía no resuelto en México.
[1] Las citas correspondientes a las cartas, manifiestos y otros documentos firmados por el Subcomandante
Insurgente Marcos y que se analizan en el presente trabajo fueron extraídas de los libros Desde las
montañas del sureste mexicano. México, Editorial Plaza & Janés, 1999. Cartas y Manifiestos.
Selección y prólogo de Marcos Mayer. Buenos Aires, Planeta, 1998 y. Don Durito de La
Lacandona. Prólogo de José Saramago México, CIACH, 1999
Entre las muchas estrategias a las cuales han recurrido el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) y el Subcomandante Insurgente Marcos o el Sup, para llevar su mensaje reivindicatorio, sin duda el género epistolar ha sido una de estas. Escogencia nada casual por varios factores: Quien escribe estas misivas, está consciente de la dificultad que presenta acceder a la sociedad civil mexicana y otras instancias a través de medios como foros, reuniones políticas, debates televisados, etc., las más comunes entre quienes participan de la lucha política de un país. La barrera geográfica es una de las primeras dificultades a sortear, por una parte, debido al aislamiento de las comunidades indígenas y de los miembros del EZLN (Chiapas en el sudeste mexicano) de los centros de poder y, por otra parte, gracias a las particulares características de este grupo armado. Así, debido al aislamiento y carácter clandestino han recurrido a la publicación de cartas en la prensa mexicana, contribuyendo, en cierta forma, a la recepción del mensaje zapatista, por parte de varios miles de lectores de tales medios escritos.[1]
De esta forma, el puente a construir aquí, tiene que ver con la creación de un vínculo capaz de romper el aislamiento de las comunidades, dar a conocer su voz, su palabra, su cultura, sus carencias, sus reivindicaciones, etc. Por tanto, dichas cartas deben estar construidas de tal forma que den cuenta de distintas modalidades discursivas, las que se incluyen en su interior para así llegar a diferentes tipos de interlocutores.
El límite de este discurso, está dado, en primer lugar, por el espacio que ocupa en la página del periódico, es decir, que la extensión de la carta no puede ser similar a la del ensayo que va a incluirse en un libro. Así que quien escribe, debe circunscribirse a un determinado número de cuartillas o caracteres para expresar un determinado contenido. Las cartas de los zapatistas poseen encabezado como cualquier carta, con destinatarios, porque usualmente van dirigidas a varias personas o colectivos, llevan fecha y, en el cierre, la firma de quien remite el documento: Subcomandante Insurgente Marcos junto a la localización geográfica: “Desde las montañas del sureste mexicano”. El cuerpo de la carta suele estar construido o armado de varios fragmentos, que no necesariamente conforman una unidad coherente; algunos de estos fragmentos llevan títulos, van numerados a la manera de capítulos y pueden tratar de los más diversos temas. Incluyen además varias posdatas, algunas bastante extensas, tanto como una carta, las que constituyen por si solas una narración, como es el caso de las posdatas en que interviene Durito de la Lacandona, personaje a quien me referiré más adelante en este libro. Estas posdatas, poseen autonomía, en el sentido que constituyen un relato íntegro, de valor en sí mismo, que podemos leer y decodificar sin necesidad de contar con un conocimiento o información acabada con respecto al movimiento zapatista, tampoco es indispensable conocer a cabalidad la carta o documento al cual se adjunta.
Marcos construye textos e intenta crear un lenguaje partiendo de diferentes discursos: literario, nacionalista, socialdemócrata, marxista, liberal, académico, cinematográfico, cancionero del acervo popular tanto latinoamericano como norteamericano, etc., que constituyen un entramado de la vida cultural de una época, aunque este diálogo también se genera con voces provenientes de otros momentos históricos como es el caso de la novela de Miguel de Cervantes.
La propuesta escritural de Marcos, asume los conceptos que estos discursos puedan representar, así como la historia de la cual han surgido, recurriendo a todo lo anterior, para esbozar con la escritura que produce, otro mundo, con reivindicaciones planteadas por las comunidades indígenas: el respeto a la diversidad cultural y la dignidad de estos pueblos, la lucha por valores vigentes de acuerdo al ideario zapatista como democracia o justicia, pero también la autonomía indígena, un asunto todavía no resuelto en México.
[1] Las citas correspondientes a las cartas, manifiestos y otros documentos firmados por el Subcomandante
Insurgente Marcos y que se analizan en el presente trabajo fueron extraídas de los libros Desde las
montañas del sureste mexicano. México, Editorial Plaza & Janés, 1999. Cartas y Manifiestos.
Selección y prólogo de Marcos Mayer. Buenos Aires, Planeta, 1998 y. Don Durito de La
Lacandona. Prólogo de José Saramago México, CIACH, 1999
A propósito de un sueño sobre los gemelos que me contó mi hermano

Mi hermano suele contarme sus sueños para que se los interprete, se imagina que yo tengo esa capacidad, aunque quizás eso se deba, más bien, a mis lecturas o a un exceso de fantasía de mi parte. O tal vez sí, es que la intuición femenina es real y a veces tengo razón.
Antes me contó sus sueños con un águila mítica y luego descubrimos que hay un libro del mexicano Castañeda, sobre iniciaciones chamánicas, que refiere sobre el tema. Esa fue una feliz coincidencia. Pero este otro sueño trataba sobre dos bellos gemelos. Así que me puse a investigar al respecto para darle una respuesta.
Existen todo tipo de interpretaciones, desde freudianas y junguianas, que son mis favoritas, hasta las versiones más esotéricas y algunas, francamente, rayan en la charlatanería. Finalmente, opté por recurrir a mis estudios hechos, hace tiempo, sobre mis mitos favoritos, que son los de las culturas precolombinas. Existen tantos y conocemos tan poco acerca de ellos. Así que aquí les cuento al menos este.
Una narración oral que he podido rastrear pertenence a la cultura maya, específicamente a los mayas de las Tierras Bajas de la península de Yucatán. Trata de Yum K´aax (De yum: señor, y k´aax: selva) que habitaba en una caverna. Este personaje es uno de los más mencionados en la literatura oral maya, en Yucatán, se lo venera como el guardián de la selva y de las milpas, protege el maíz y los silos. La historia en cuestión, refiere las aventuras de dos adolescentes, quienes, habiéndose alejado de su hogar, fueron capturados por Yum K´aax, éste, durante los años que los mantuvo en su poder, les enseñó cantos y hechizos para enfrentar los peligros de la selva. Pero los jóvenes, cuando sintieron el deseo de estar con una mujer, huyeron de lado de Yum K´aax, que se había encariñado con ellos. Los buscó por la selva, asustando, a su paso, a todos aquellos que encontraba en su camino. Así, “cuando Hach Ak Yum descubrió lo que pasaba en la tierra y el terror de los Verdaderos Hombres”[1], encerró a Yum K´aax en una caverna donde vive hasta hoy. Por eso, cuando los “Verdaderos Hombres” se acercan a ese lugar, escuchan los gritos de rabia y evitan aproximarse más. Otros seres monstruosos, con cuerpo de jaguar, también fueron encerrados por el Creador, en cavernas, a fin de proteger “de las agresiones de que eran constantes víctimas los “Verdaderos Hombres”.
La narración mítica, nos remite, de esta forma, a relatos similares que aluden a la salida del héroe o de los héroes gemelos de su hogar, la posterior internación en otro espacio, donde se inician en ritos o prácticas sagradas, las que, una vez adquiridas, son llevadas a su comunidad. No obstante, ese aprendizaje requiere del héroe, el sacrificio simbólico, pues debe ausentarse o separarse del hogar por largos períodos.
Así que, después de todo, mi hermano quizás sea un héroe, por todas las empresas que acomete y de las que, siempre ruego a los dioses, salga bien librado.
[1] Marion, M. Op. cit. P. 319
Antes me contó sus sueños con un águila mítica y luego descubrimos que hay un libro del mexicano Castañeda, sobre iniciaciones chamánicas, que refiere sobre el tema. Esa fue una feliz coincidencia. Pero este otro sueño trataba sobre dos bellos gemelos. Así que me puse a investigar al respecto para darle una respuesta.
Existen todo tipo de interpretaciones, desde freudianas y junguianas, que son mis favoritas, hasta las versiones más esotéricas y algunas, francamente, rayan en la charlatanería. Finalmente, opté por recurrir a mis estudios hechos, hace tiempo, sobre mis mitos favoritos, que son los de las culturas precolombinas. Existen tantos y conocemos tan poco acerca de ellos. Así que aquí les cuento al menos este.
Una narración oral que he podido rastrear pertenence a la cultura maya, específicamente a los mayas de las Tierras Bajas de la península de Yucatán. Trata de Yum K´aax (De yum: señor, y k´aax: selva) que habitaba en una caverna. Este personaje es uno de los más mencionados en la literatura oral maya, en Yucatán, se lo venera como el guardián de la selva y de las milpas, protege el maíz y los silos. La historia en cuestión, refiere las aventuras de dos adolescentes, quienes, habiéndose alejado de su hogar, fueron capturados por Yum K´aax, éste, durante los años que los mantuvo en su poder, les enseñó cantos y hechizos para enfrentar los peligros de la selva. Pero los jóvenes, cuando sintieron el deseo de estar con una mujer, huyeron de lado de Yum K´aax, que se había encariñado con ellos. Los buscó por la selva, asustando, a su paso, a todos aquellos que encontraba en su camino. Así, “cuando Hach Ak Yum descubrió lo que pasaba en la tierra y el terror de los Verdaderos Hombres”[1], encerró a Yum K´aax en una caverna donde vive hasta hoy. Por eso, cuando los “Verdaderos Hombres” se acercan a ese lugar, escuchan los gritos de rabia y evitan aproximarse más. Otros seres monstruosos, con cuerpo de jaguar, también fueron encerrados por el Creador, en cavernas, a fin de proteger “de las agresiones de que eran constantes víctimas los “Verdaderos Hombres”.
La narración mítica, nos remite, de esta forma, a relatos similares que aluden a la salida del héroe o de los héroes gemelos de su hogar, la posterior internación en otro espacio, donde se inician en ritos o prácticas sagradas, las que, una vez adquiridas, son llevadas a su comunidad. No obstante, ese aprendizaje requiere del héroe, el sacrificio simbólico, pues debe ausentarse o separarse del hogar por largos períodos.
Así que, después de todo, mi hermano quizás sea un héroe, por todas las empresas que acomete y de las que, siempre ruego a los dioses, salga bien librado.
[1] Marion, M. Op. cit. P. 319
Una pintura de Paul Klee como alegoría de la Historia.
El ángel de la historia, o Angelus Novus [1] de acuerdo con Walter Benjamin, es una representación, una imagen plástica de la historia que mira hacia atrás más que hacia delante, hacia la destrucción de la naturaleza material. Esto contrasta dialécticamente con el mito futurista del progreso histórico, ese que solamente puede afirmarse a través del olvido de lo que ha ocurrido. El Angelus Novus cuando avanza, está mirando hacia atrás, y no hacia lo que vendrá, pues se encuentra de espaldas.
Walter Benjamin, en su segunda tesis sobre la historia, propone que la vuelta al pasado cuando todos miran al futuro, es un acto revolucionario, porque este pasado lleva en sí las posibilidades de redimir al ser humano.
Yo quisiera, y sé que muchos estarán de acuerdo conmigo, que en Chile, el reino de la posmodernidad y donde a cada rato se destruyen todos los vínculos y lazos con el pasado- y cuando escribo esto me refiero, por ejemplo, a la arquitectura de Valparaíso – esto no estuviese ocurriendo, que algún día no demasiado lejano, sus habitantes hicieran algo para recuperar la memoria de su historia, esa que le confiere a todos y a cada uno de sus habitantes, pero también de los que nos encontramos lejos, parte importante de su identidad.
[1] Benjamin, W. La dialéctica en suspenso. Fragmentos sobre la historia. Santiago, Arcis/Lom, 2000.. P. 54. Para esta alegoría, Benjamín se inspira en el cuadro de Paul Klee.
Walter Benjamin, en su segunda tesis sobre la historia, propone que la vuelta al pasado cuando todos miran al futuro, es un acto revolucionario, porque este pasado lleva en sí las posibilidades de redimir al ser humano.
Yo quisiera, y sé que muchos estarán de acuerdo conmigo, que en Chile, el reino de la posmodernidad y donde a cada rato se destruyen todos los vínculos y lazos con el pasado- y cuando escribo esto me refiero, por ejemplo, a la arquitectura de Valparaíso – esto no estuviese ocurriendo, que algún día no demasiado lejano, sus habitantes hicieran algo para recuperar la memoria de su historia, esa que le confiere a todos y a cada uno de sus habitantes, pero también de los que nos encontramos lejos, parte importante de su identidad.
[1] Benjamin, W. La dialéctica en suspenso. Fragmentos sobre la historia. Santiago, Arcis/Lom, 2000.. P. 54. Para esta alegoría, Benjamín se inspira en el cuadro de Paul Klee.
El libro infinito... la palabra virtual.
“No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita admiten cualquier número. Después, como si pensara en voz alta:
-Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo.”
Jorge Luis Borges, El libro de arena.
Cada vez cobran mayor actualidad los escritos de Borges, sobre todo si pensamos en la hipertextualidad de ese infinito libro que es la Internet, una verdadera Torre de Babel de la palabra, de la imagen virtual. Tan infinita como es la capacidad que tiene una cámara digital de almacenar imágenes.
-Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo.”
Jorge Luis Borges, El libro de arena.
Cada vez cobran mayor actualidad los escritos de Borges, sobre todo si pensamos en la hipertextualidad de ese infinito libro que es la Internet, una verdadera Torre de Babel de la palabra, de la imagen virtual. Tan infinita como es la capacidad que tiene una cámara digital de almacenar imágenes.
lunes, 20 de octubre de 2008
¿Dicho sin pensar?
Buscando aquí y allá material para unos cortos animados encontré, casualmente, que es como se encuentra casi todo, unas frases célebres, o de personajes que han alcanzado cierto grado de notoriedad por alguna razón. Aquí están algunas.
Por ejemplo Jacques Lacan dijo o escribió que "Todo arte se caracteriza por un cierto modo de organización alrededor de un vacío." Que es un poco como lo planteado por el Barroco cuando decían que ese exceso y esa floritura - y pienso en la arquitectura de entonces - era, en el fondo, horror al vacío.
Pero también está esta otra del cineasta norteamericano Woody Allen, de cuya filmografía fui fans durante años pero después comenzó a repetirse y a desgastarse y hasta ahí nomás llegamos. Su frase "No solo de pan vive el hombre. De vez en cuando, también necesita un trago." No merece mayores comentarios y yo sí que me merezco un trago.
Cierro aquí con algo dicho sabe Dios con qué sintaxis o idioma, Yoda, el personaje Lukaciano, nada qué ver con el pensador marxista marxiano europeo, sino con el cineasta norteamericano y aunque no soy de las que les guste mucho la ciencia ficción, es imposible sustraerse al éxito de estas películas de sagas interespaciales:"No existen los límites, sólo nuestros miedos nos detienen." Y pienso en cuáles serán mis límites en tiempo, espacio para materializar mis planes puesto que, como dijo Pablo Picasso, "Cuesta mucho llegar a ser joven" y también en que ojalá, la fuerza me acompañe.
Por ejemplo Jacques Lacan dijo o escribió que "Todo arte se caracteriza por un cierto modo de organización alrededor de un vacío." Que es un poco como lo planteado por el Barroco cuando decían que ese exceso y esa floritura - y pienso en la arquitectura de entonces - era, en el fondo, horror al vacío.
Pero también está esta otra del cineasta norteamericano Woody Allen, de cuya filmografía fui fans durante años pero después comenzó a repetirse y a desgastarse y hasta ahí nomás llegamos. Su frase "No solo de pan vive el hombre. De vez en cuando, también necesita un trago." No merece mayores comentarios y yo sí que me merezco un trago.
Cierro aquí con algo dicho sabe Dios con qué sintaxis o idioma, Yoda, el personaje Lukaciano, nada qué ver con el pensador marxista marxiano europeo, sino con el cineasta norteamericano y aunque no soy de las que les guste mucho la ciencia ficción, es imposible sustraerse al éxito de estas películas de sagas interespaciales:"No existen los límites, sólo nuestros miedos nos detienen." Y pienso en cuáles serán mis límites en tiempo, espacio para materializar mis planes puesto que, como dijo Pablo Picasso, "Cuesta mucho llegar a ser joven" y también en que ojalá, la fuerza me acompañe.
viernes, 17 de octubre de 2008
Verdadera integración económica y control de los recursos naturales como base para deslastrarse del modelo capitalista
Integración económica y control de los recursos naturales por parte de los respectivos Estados en las naciones de América Latina son la base para la desvinculación paulatina del modelo capitalista y revertir sus funestos efectos sobre las sociedades de nuestro continente.
Estos efectos se están percibiendo con mayor intensidad en la actualidad, quedando en evidencia con la crisis financiera global que se inicia en EE.UU y Europa pero que, merced a la vinculación a escala planetaria de las economías, abarca y afecta a todo el planeta.
Sin embargo, las naciones latinoamericanas recurren por una parte al discurso que hace mención a la autonomía e independencia en sus políticas económicas, pero, por otra parte, no han cesado de firmar acuerdos bilaterales sobre inversiones, aceptan o continúan negociando tratados de libre comercio. Además, recurren al CIADI (Centro Internacional de Resolución de Diferendos en materia de Inversiones) para resolver sus diferendos con las multinacionales, cuando éste es un brazo del Banco Mundial. Con lo cual sigue otorgándose credibilidad y legalidad a un organismo que, en la práctica demuestra ser juez y parte y que tiene evidentes intereses económicos.
Más aún, muchos gobiernos latinoamericanos utilizan las reservas de cambio de sus países para comprar bonos del Tesoro de Estados Unidos, es decir, le han estado prestando capital a la principal potencia capitalista del planeta. Los pobres financiando a los ricos. Los países del sur, recurriendo a sus reservas para tapar el agujero de la economía norteamericana, la más endeudada que se haya visto. Ese gigantesco “Living Las Vegas” que ha tenido su auge y caída bajo la administración del más que incompetente Bush. Cosas veredes, Sancho.
Es más, se sigue, como buenos y obedientes chicos, pagando de forma religiosa y anticipada al FMI, al Banco Mundial y al Club de París. ¿Dónde queda, entonces, el carácter no digamos, revolucionario sino apenas, independiente que se pregona? ¿Acaso esos organismos no han demostrado ser intrínsecamente inmorales y perversos gracias a la lógica que los mueve?
En el fondo, el cordón umbilical con los centros de poder no termina por romperse, no sólo que no es fácil, sino que tampoco existe voluntad política y es que, quienes nos dirigen, siguen creyendo en la “infalibilidad” del modelo capitalista, aun cuando éste, se encuentre haciendo aguas por todas partes y el barco se hunda ante nuestra propia vista.
El cambio de mentalidad es necesario, y eso conlleva el convencimiento de lo inmoral de un sistema que ha empobrecido a la mayoría del planeta y donde el lucro y la ganancia desmedida tienen más valor que la vida de millones de seres humanos, Mientras los políticos, quienes nos dirigen, pero también quienes los elegimos, sigan teniendo un “corazón capitalista”, nada cambiará. Después de todo, ellos, los políticos, han alcanzado una serie de privilegios en los cargos que ostentan. El esfuerzo y los sacrificios son para los otros, no para ellos, con lo cual, continuamos reproduciendo el mismo modelo que decimos, queremos destruir.
Pero son sin duda los pueblos organizados y conscientes quienes motorizan los cambios, las transformaciones de las sociedades y son, en última instancia, los llamados a exigir las verdaderas transformaciones revolucionarias.
Esta es una oportunidad histórica, cuando el modelo capitalista está haciéndose trizas. Es el momento de asumir y llevar adelante las transformaciones que las naciones del sur necesitan. Cierro estas reflexiones con lo que escribí al inicio, se necesita, en primer lugar, voluntad política para favorecer y llevar adelante la ansiada y necesaria integración económica y que, a su vez, los respectivos Estados ejerzan verdadero control sobre los recursos naturales. Ello, como base para la desvinculación paulatina del – ahora visiblemente fracasado- modelo capitalista y así poder revertir los nefastos efectos que han caído como una maldición sobre las sociedades, sobre los pueblos de nuestro continente y del orbe.
Nuestros pueblos exigen hechos, no palabras.
Estos efectos se están percibiendo con mayor intensidad en la actualidad, quedando en evidencia con la crisis financiera global que se inicia en EE.UU y Europa pero que, merced a la vinculación a escala planetaria de las economías, abarca y afecta a todo el planeta.
Sin embargo, las naciones latinoamericanas recurren por una parte al discurso que hace mención a la autonomía e independencia en sus políticas económicas, pero, por otra parte, no han cesado de firmar acuerdos bilaterales sobre inversiones, aceptan o continúan negociando tratados de libre comercio. Además, recurren al CIADI (Centro Internacional de Resolución de Diferendos en materia de Inversiones) para resolver sus diferendos con las multinacionales, cuando éste es un brazo del Banco Mundial. Con lo cual sigue otorgándose credibilidad y legalidad a un organismo que, en la práctica demuestra ser juez y parte y que tiene evidentes intereses económicos.
Más aún, muchos gobiernos latinoamericanos utilizan las reservas de cambio de sus países para comprar bonos del Tesoro de Estados Unidos, es decir, le han estado prestando capital a la principal potencia capitalista del planeta. Los pobres financiando a los ricos. Los países del sur, recurriendo a sus reservas para tapar el agujero de la economía norteamericana, la más endeudada que se haya visto. Ese gigantesco “Living Las Vegas” que ha tenido su auge y caída bajo la administración del más que incompetente Bush. Cosas veredes, Sancho.
Es más, se sigue, como buenos y obedientes chicos, pagando de forma religiosa y anticipada al FMI, al Banco Mundial y al Club de París. ¿Dónde queda, entonces, el carácter no digamos, revolucionario sino apenas, independiente que se pregona? ¿Acaso esos organismos no han demostrado ser intrínsecamente inmorales y perversos gracias a la lógica que los mueve?
En el fondo, el cordón umbilical con los centros de poder no termina por romperse, no sólo que no es fácil, sino que tampoco existe voluntad política y es que, quienes nos dirigen, siguen creyendo en la “infalibilidad” del modelo capitalista, aun cuando éste, se encuentre haciendo aguas por todas partes y el barco se hunda ante nuestra propia vista.
El cambio de mentalidad es necesario, y eso conlleva el convencimiento de lo inmoral de un sistema que ha empobrecido a la mayoría del planeta y donde el lucro y la ganancia desmedida tienen más valor que la vida de millones de seres humanos, Mientras los políticos, quienes nos dirigen, pero también quienes los elegimos, sigan teniendo un “corazón capitalista”, nada cambiará. Después de todo, ellos, los políticos, han alcanzado una serie de privilegios en los cargos que ostentan. El esfuerzo y los sacrificios son para los otros, no para ellos, con lo cual, continuamos reproduciendo el mismo modelo que decimos, queremos destruir.
Pero son sin duda los pueblos organizados y conscientes quienes motorizan los cambios, las transformaciones de las sociedades y son, en última instancia, los llamados a exigir las verdaderas transformaciones revolucionarias.
Esta es una oportunidad histórica, cuando el modelo capitalista está haciéndose trizas. Es el momento de asumir y llevar adelante las transformaciones que las naciones del sur necesitan. Cierro estas reflexiones con lo que escribí al inicio, se necesita, en primer lugar, voluntad política para favorecer y llevar adelante la ansiada y necesaria integración económica y que, a su vez, los respectivos Estados ejerzan verdadero control sobre los recursos naturales. Ello, como base para la desvinculación paulatina del – ahora visiblemente fracasado- modelo capitalista y así poder revertir los nefastos efectos que han caído como una maldición sobre las sociedades, sobre los pueblos de nuestro continente y del orbe.
Nuestros pueblos exigen hechos, no palabras.
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Mirando Valparaíso desde el Cerro Cordillera, 2002
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